El benefactor del «Haiga»

La Voz

SOCIEDAD

SANTI M. AMIL

01 dic 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

De Ramón González Ferreiro se sabe, en realidad, poco. Las fotos de su madurez muestran a un hombre ceñudo, de semblante serio y ligera dureza de rasgos... En realidad, pocos se atreverían a decir que tras el rostro adusto de las fotos conservadas se escondía una fortuna y un saber vivir parece que contrastado. Ramón González nació en la aldea de Paciños cuando esta tenía cuarenta vecinos y emigró a México a los 16 años. Al parecer, se dedicó allí a la ganadería, comprando grandes extensiones de tierra que más tarde serían expropiadas por el Gobierno mexicano. Dicen que fue su definitivo golpe de suerte, pero él ya no estaba desnudo. De hecho, recuerda su primo y hoy presidente de la fundación, Gregorio Ferreiro: «Según él, chegou a ter 500 vacas leiteiras e corenta empregados nos seus principios, aínda que empezou de obreiro». El futuro de la fundación se escribió en 1949. En esa fecha Ramón viajó a Galicia para visitar a su madre. Se instaló en Allariz y se dedicó a vivir bien. En una de sus jornadas de caza se le disparó la escopeta y le amputó medio dedo de una mano. «Foi entón cando dixo -recuerda su primo-: "si me muero hoy, va todo para mis hermanos y mi madre y yo quiero constituir una fundación"». No murió entonces, sino en 1980 en México, pero su testamento ratificó aquella pretensión.