¡Cómo se echan de menos ciertas miradas! ¿No les gustaría saber qué imágenes interesan al chaval de la fotografía? El pequeño se pateó ayer las calles de Madrid, cámara al ojo, para participar en el tercer maratón fotográfico que organiza el ayuntamiento. No conocemos el resultado de sus paseos, pero seguro que sus ojos captaron lo que casi siempre se nos escapa a los que tenemos la mala costumbre de olvidarnos de que fuimos críos. Cirugía para maduros Resulta que los hombres se van animando. Me refiero a mejorar su aspecto físico. Aunque todavía queda algún defensor del modelo oso -ya saben, cuanto más feo, más hermoso-, parece que una proporción creciente de varones persigue la belleza y no sólo la que envuelve una falda. Esta preocupación ha empezado a contaminar, además, a los maduros. Una de las clínicas de estética más prestigiosa de España ha revelado que el grueso de su clientela masculina tiene entre 40 y 50 años. Eso sí, casi todos son señores separados que por lo visto estaban satisfechos con lo que veían en el espejo hasta que escucharon ¡quiero el divorcio! Las operaciones más demandadas, la rinoplastia y la autoplastia, gracias a la cual las orejas vuelven al lugar del que nunca deberían haber salido. Entre las mujeres, lo último es pedir que te pongan la nariz, la boca y la expresión (?) de Penélope Cruz. Brasil, Brasil Hablando de belleza, el instituto Gallup, que se dedica a hacer eso que tanto nos gusta a los periodistas -encuestas, quiero decir, no me piensen mal- ha decidido medir el interés que diferentes países tienen por el envoltorio. Y ha ganado quien esperábamos: Brasil. En el país de la samba, el 86% de las mujeres se preocupan de estar cañón. De hecho, las operaciones en las clínicas de cirugía plástica del país crecen un 20% cada año y entre sus clientas suelen están las señoritas que cada año resultan elegidas en los concursos de misses. Los expertos de Gallup, que han intentado buscar una explicación al fenómeno, han ofrecido una evidente: los del sur son más vanidosos que los del norte, y en Brasil, que tienen la santa costumbre de andar medio en cueros todo el año, quieren estar siempre preparados, por lo que pueda pasar. Y es que por allí la belleza es una de las formas más rápidas y prácticas de inclusión social. ¿Arte? Convendrán conmigo que la feria Documenta que se celebra cada año en la ciudad alemana de Kassel es el mejor lugar para empaparse de vanguardia. En realidad de vanguardia y de algo más. Una conocida galería de arte de Zurich expone estos días una colección de «shit plugs», al módico precio de 6.000 euros la unidad. ¿Y qué son los «shit plugs» se preguntarán? Pues las deposiciones fecales de los artistas, los críticos y algunos visitantes de la última edición de la Documenta. Las deposiciones apañadas por los estadounidenses Paul McCarthy y Jason Rhoades se venden dentro de un recipiente de cristal con forma de vibrador. Ya me quedo más tranquila.