La viguesa Iria Abalde fue elegida Chica Interviú 2002 de Galicia La conocida revista celebró por tercera vez su gala anual en la discoteca Paladium de Vigo
24 ago 2002 . Actualizado a las 07:00 h.A las dos y media de la madrugada los aullidos arreciaban en la discoteca Public Samil de Vigo. Ante el vocerío incesante de un publico impaciente que gritaba con pasión, dio comienzo, con una hora de retraso, la gala de elección de la Chica Interviú. Pero, por si el calor sofocante, y el tremendo apelotonamiento, -pues la discoteca mas parecía lata de anchoas con hilo musical que espacioso local para esparcimiento de cuerpo y mente-, no fuesen suficientes, una actuación musical previa al acto terminó de encrespar los ánimos del respetable La chica no cantaba mal, pero, pretender animar a un personal ávido de belleza entonando un inocente «New York, New York» con la ropa puesta, pues como que no es lo más indicado para la que se espera noche de despiporre y carne por doquier. Quince candidatas Al fin salieron las quince chicas y no defraudaron. En el primer pase desfilaron con una minúscula camiseta y un short con menos tela que el tanga de la Barbi. Pero cuando a más de uno casi se le sale el marcapasos disparado del pecho fue en el momento de su aparición en traje de baño. Un tercer pase en ropa de calle y ya todo el género estaba vendido. Entonces el jurado en el que no faltó el marciano Calabuig, el celtista Juanfran, el inefable Santi Amorín, ni el ciclista Álvaro Pino, se retiró a deliberar -terrible dilema- para escoger a la Chica Interviú Galicia de este año que acudirá a la final nacional en Madrid. Al final, la «chica 10» fue la viguesa Iria Abalde, una joven de 20 años, estudiante de Inef y con unas medidas espectaculares. Su premio, 1.200 euros y una portada en la célebre publicación luciendo los atributos de la tierra. Iria, «aparte de sus talentos naturales» contó con la inestimable ayuda de los familiares y amigos que abarrotaban la sala. A su madre, en primera fila, casise le rompe una vena de tanto ovacionar y exclamar: «¡que ghuapa que es mi niña!».