Viaje a la Edad de los caballeros

Alba Díaz-Pachín alba.diaz@lavoz.es

SOCIEDAD

19 ago 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Fiesta medieval ¿Quién no ha querido viajar en el tiempo alguna vez? A mí me encanta, sobre todo, la Edad Media. Claro, siendo noble, porque los campesinos lo pasaban bastante fastidiadillo. Lo bonito es revivir el pasado como hicieron ayer cientos de personas en la Festa do Leitón de Maceda, en Ourense. Cualquier excusa vale cuando se trata de comer un buen porquiño y en Maceda se lo montaron muy bien. Algunos comensales fueron ataviados de época y como en las grandes celebraciones de aquellos tiempos, los bufones amenizaron la papatoria de los caballeros. Pura envidia, es lo que me da. Bien que me gustaría a mí viajar en el tiempo, a esa época de El nombre de la rosa y encontrarme con ese interesantísimo Sean Connery, o convertirme en un caballero cetrero, por lo de las aves rapaces que últimamente tengo muchas alrededor, sobre todo, buitres. Pero en fin, volvamos al siglo XXI que es menos cruento. Problemas de tatuajes Y ahora les transmito una duda que siempre me ha rondado sobre Melanie Griffith. ¿Qué hará con su brazo y su tatuaje si rompe con Banderas? Por cierto, Banderas dijo hace poquito que les va mucho mejor que a mucha gente. ¿Verdad, o pose para acallar los rumores que apuntan que la pareja se separa? Pues este problemón del tatuaje ya lo tienen algunas ex-parejas de Hollywood. Ayer lo comentaba mi compañera Rocío Ayuso. Ahí tienen a Angelina Jolie y Billy Bob Thornton. Cada uno por su lado y con sus tatuajes intactos. Pamela Anderson también tuvo sus problemillas con los tatuajes y las agujas que compartía para hacerlos con el animal de su ex, Tommy Lee. Johnny Deep, que se hizo el tatuaje de compromiso públicamente, al menos se ha tomado con mejor humor la presencia en tinta de un amor acabado. Donde antes figurara de manera prominente y a la vista de las cámaras su «Winona Forever» ( Winona-Ryder- para siempre ), ahora que es padre de familia junto a Vanessa Paradis luce un «Wino Forever», en castellano, B orrachín para siempre. Ya lo digo yo: nada como lo tradicional: un buen anillazo no da tantos problemas.