El auge del picoteo se ha convertido en el auténtico enemigo invisible para mantener una buena silueta Los condimentos no importan, el aceite es el ingrediente clave para sumar kilos.
14 ago 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Lo único claro es que el aire y el agua no engordan, pero las tapas sí. Olvídese de que porque en algunas villas gallegas se las pongan de gratis en la sesión vermú éstas no van a pasar factura en las pistoleras o no se van a sumar a la barriga cervecera. No sea tan iluso. Si lo es, opte por ese clásico: un vasito de agua y un palillo. Su báscula se lo agradecerá. En las pizarras de las tascas de tapeo se explican los ingredientes para nombres como cocodrilo (trozo de filete con patatas), tigres (mejillones picantes) o tequeños (masa de pan y queso), pero nadie escribe la cantidad que ponen ni las calorías que tiene cada aperitivo. ¿Por qué será? Teresa Martínez Ramóndez, endocrina en el complejo Juan Canalejo, reconoce la dificultad de establecer un estándar calórico para estas comidas. Depende del aceite empleado en su elaboración, de la grasa que se añada a los platos y de la cantidad que le sirvan. Tenga en cuenta que lo más light del plato son los condimentos. El consuelo que le queda para practicar el tapeo -un acto social, defendido por una horda de seguidores similar a los defensores de la siesta, los churros, el porrón o los de tomar el fresco- es que puede repetir picante. Las tapas no entienden, aunque algún seguidor de las variedades ecológicas y de la comida vegetariana lo intenten, de productos light . Ya se sabe que están para matar el gusanillo del hambre y son una alternativa a la opción restaurante, que consume más tiempo, dinero y hay que saber descifrar la carta. Además, reconozcámoslo, al ser tal pequeñitas te permiten cambiar de local y ampliar el círculo de amistades.