El teléfono de la esperanza

SOCIEDAD

Viaje a tierras ferrolanas. De ligue en la verbena del mantón. ¿Misión imposible? Quizá, pero siempre hay un teléfono de la esperanza, aunque suene en Argentina

04 ago 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Ella se separa de su grupo de amigos y sale a bailar al centro de la pista. La orquesta toca una de esas canciones de siempre. Se mueve con los ojos cerrados y la gente la señala. Nadie le agarra la mano que ella levanta al aire. Es una especie de isla entre la veintena de parejas que ocupan la plaza del parque. « Está loca». Una de las amigas se vuelve hacia el hombre: «No está loca. Es viuda. Ahora está bailando con su marido. Todos los años hace lo mismo». Es una cuerda enamorada. No empezó así la noche en Ferrol. Pero la escena merecía abrir el texto. De ligue en la verbena del mantón. Es como buscar pareja desde la rejilla de un convento de clausura. La edad media supera los cincuenta. Pero allí está ella. Una entre un millón. Sentada junto a dos niñas pequeñas. Y es demasiado joven para ser su madre. Las niñas salen a bailar y yo aprovecho el momento: Hola, ¿puedo? «Y sí, sentate donde querás, claro». Argentina. Definitivamente, hay un tipo allá arriba al que debo caerle bien. A las argentinas tendrían que prohibirles hablar. Si no, juegan con ventaja. ¿Y que hace una argentina en Ferrol?. «Escuchar tangos». Y es que la verbena la abre un grupo del otro lado del charco. Charlamos un rato sobre su país y ella pregunta si no bailo. Y no, claro que no. Una cosa es hacerlas reír, que ayuda. Y otra hacer el ridículo. Que no suma puntos. Cambia la orquesta. Una mujer sale a bailar sola a la pista. Ella acepta tomar algo en la barra. Subimos. Se llama Marian. Es alta, delgada, 19 años, cordobesa (de la Córdoba de allá) y se va: «Se marchan mis tíos». ¿No me gané un número de teléfono? «Y supongo que sí». De la verbena, a la noche ferrolana. Mucha niña mona. Pero aquel es el novio de aquella, la de más allá bebe agua mineral (esas piden la partida de nacimiento y las notas de la EGB antes de contestar al hola, ¿qué tal?) y el papá de la de la barra trabaja en la Marina. Resulta que los militares manejan armas, resulta que algunos leen el periódico y resulta que no les suele hacer gracia ver a sus hijas en los papeles.