El último esfuerzo. Sólo queda un suspiro para clavar la bandera que certificará la victoria de la embarcación en la regata de los botes de dragón que ayer acabó en Hong-Kong. La espectacular competición tiene una historia preciosa. Conmemora la búsqueda del cuerpo del poeta chino Chu Yan en las aguas del río Milo. El poeta se suicidó en el siglo III antes de Cristo y en el corazón de sus contemporáneos quedó un vacío que todavía pesa hoy, dado que el homenaje permanece. ¿les parece que el asunto queda muy lejos? Tal vez, pero la muerte de un poeta, de cualquier poeta, nunca se llora lo bastante. LA RECAÍDA DE NADIUSKA. No sé porque me ha salido un tonillo tan triste, tal vez por la noticia de que Nadisuka ha vuelto a ser ingresada en un centro psiquiátrico de Guadalajara tras una recaída en su estado de salud. La que fuera una de las actrices más populares de España vive en la indigencia y sobrevive gracias a la ayuda de un grupo de comerciantes de un pequeño pueblo que le suministran comida y le permiten asearse. Ya ven como es la vida. Arriba y abajo. A veces muy arriba y muy abajo. JAGGER YA ES SIR MIKE. Ya está contento el viejo Mick. Ya tiene su Orden del Imperio Británico. ¡Quién se lo iba a decir hace cuarenta años, cuando era un destroyer social! Lo dicho, las vueltas que da la vida. Morritos, que tiene ya 58 años, se mostró «encantado» con el reconocimiento. Esperemos que en su próxima gira no le dé por actuar con una corona o por incluir el Good save the Queen en su repertorio o algo por el estilo. La verdad, a esta gente no deberían dejarla entrar en la aristocracia. Bastante tienen con ser multimillonarios. Las leyendas hay que respetarlas. Aunque sólo sea lo mínimo. WINONA SE DECLARA INOCENTE. Dice que no sabe nada, que ella no robó y se ha declarado inocente de los cargos de hurto. Ya saben que unos almacenes de lujo la acusan de haber intentado llevarse productos por valor de cinco mil dólares y que el abogado de la actriz asegura que tiene recibos de los productos aunque, de momento, no han aparecido. La pobre Winona Ryder tuvo que declarar con un brazo en cabestrillo, producto del último tumulto que se formó en su anterior intento de comparecencia ante el juez. Si la declaran culpable le pueden caer hasta tres años de cárcel, que no es una bromita.