Aconsejan que se pida permiso a los padres antes de practicar un «piercing»

R. D. SEOANE A CORUÑA

SOCIEDAD

Profesionales de enfermería dermatológica revisan en A Coruña su papel como educadores sanitarios Las enfermedades cutáneas según el momento vital _infancia, adolescencia, edad adulta y vejez_son el eje del congreso nacional de enfermería dermatológica inaugurado ayer en A Coruña. El foro aportará nuevas visiones sobre trastornos viejos y fenómenos de explosión reciente sobre los que ni siquiera existe legislación. Es el caso de los «tattoos» y «piercings».

30 may 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

La piel tiene edades que, para los profesionales sanitarios, no sólo se cuentan en arrugas. La moda de los piercings y tattoos es claro ejemplo y centro de una de las comunicaciones del congreso nacional de enfermería dermatológica que se clausurará mañana en A Coruña. El estudio, realizado por enfermeros de Primaria y Especializada de Málaga, confirma lo ya conocido ¿que se trata de prácticas sin regulación realizadas a menudo en tiendas que no reúnen las condiciones higiénicas adecuadas¿, pero también pone de manifiesto que los profesionales que ejercen su trabajo con garantías utilizan material estéril, incineran los desechos potencialmente biocontaminantes, preguntan por el historial clínico y alérgico del paciente e indican por escrito los cuidados tras el tatuaje o la perforación. De los establecimientos analizados, esto sucedía en un 75%, los mismos que, a pesar del vacío legal sobre la necesidad de autorización paterna en el caso de los menores, aconsejan solicitar el consentimiento del tutor antes de practicar un piercing , ya sea por escrito con copia del DNI o bien con su presencia durante la intervención, e incluso van más allá: aseguran negarse a realizar un tatuaje a un menor de 16 años. El informe andaluz, que se realizó cruzando datos de tatuadores y perforadores con los de jóvenes de centros educativos, también recoge otros aspectos, desde las motivaciones estéticas, hasta las complicaciones que sufrieron quienes se apuntaron a la moda: un 18% de los muchachos tuvo algún proceso infeccioso, generalmente leve. Por supuesto, el estudio evidenció la atracción por estos distintivos, mayor cuanto menor es la edad, puesto que más del 54% de los encuestados lucía al menos uno.