«Si hay un lugar del Sistema Solar donde es posible encontrar vida extraterrestre, ése es Europa», declaró recientemente a la revista Nature John Delaney, un oceanógrafo de la Universidad de Washington, en Estados Unidos. Delaney no se refería al viejo continente, sino a na de las lunas de Júpiter. Las observaciones realizadas hasta ahora sugieren que bajo una capa de hielo superficial se encuentra un mundo acuático a unas temperaturas favorables para la proliferación de formas primitivas de vida. Así lo indican las imágenes tomadas por las sondas Galileo en 1997 y Voyager en 1970, que hacen pensar en unas condiciones similares a las del oceáno Glacial Ártico en la Tierra. Una capa de hielo de 19 kilómetros de profundidad Sin embargo, las esperanzas de probar la existencia de vida extraterrestre se desvanecen en el primer mundo candidato para ello. Y es que las observaciones publicadas en el último número de la revista Nature muestran que el oceáno de Europa está cubierto por una capa de hielo con un espesor de 19 kilómetros, mucho mayor del calculado hasta ahora. Estás noticias son desesperanzadoras para los científicos que deseaban explorar ese prometedor mundo submarino. Pensando en que la capa de hielo que cubre parte de la superficie del satélite Europa tendría un espesor máximo de un kilómetro, la NASA confiaba en mandar en 2008 una sonda que llegaría al satélite de Júpiter en 2011. Ahora los responsables de la agencia espacial norteamericana tendrán que replantearse la misión e intentar localizar puntos de esa luna donde la capa de hielo sea más estrecha y puedan aterrizar misiones destinadas a perforarla.