EL PRECEDENTE
19 may 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Juan Pablo II, por ahora, no parece dispuesto a dimitir, pese a que cada vez se alzan más voces dentro del seno de la Iglesia que insinúan esta posibilidad siempre y cuando su salud le impida cumplir con sus obligaciones. Si renuncia a su cargo, no sería el único. En 1294 lo hizo Celestino V, un Pontífice de consenso con vocación de eremita y sin grandes aspiraciones jerárquicas. Dimitió seis meses después de su proclamación porque una voz de ultratumba le aconsejó regresar a la soledad. Dos siglos después, Gregorio XII también renunció a su cargo, aunque, en este caso, más que por propia voluntad lo hizo por la presión ejercida por un bando rival. La Iglesia, en cualquier caso, admite la posibilidad de la dimisión.