Es mi debilidad, no puedo resistirlo. Deleitarme con las fotografías y las imágenes de los modelitos que lucen las divas de Hollywood en la gala de los Oscar es uno de esos grandes momentos del glamour mundial. Y este año había una gran protagonista a la que todas y todos esperábamos ver, aunque al final no ganase ningún premio. Ya se imaginarán que les hablo de la marmórea Nicole Kidman, que esta vez quiso acentuar todavía más su transparente palidez con un rubio subido de tono y un vestido rosa palo de Chanel que le ayudó a escoger su hija. Como había prometido, llegó a la gala compuesta y sin novio, acompañada por una hermana que se parece mucho a ella.
La que ganó al final el premio a la mejor actriz fue Halle Berry, que tampoco elige nada mal sus modelitos. El que lució ayer era una falda de cola larga color burdeos y un body totalmente transparente que dejaba ver su envidiable color de piel por todas partes menos por la más comprometida, sobre la cual llevaba bordada una guirnalda de flores. Por si a alguien le interesa copiarle el traje, era de Elie Saab. De rosa y de Versace apareció Jennifer Lopez con su recién estrenado marido, y ambos coincidieron allí con otra pareja que pronto serán marido y mujer: Paul McCartney, uno de los perdedores de la noche, y Heather Mills.
Y como los diamantes son los mejores amigos de una chica , como canta Nicole Kidman imitando a Marilyn Monroe, su presencia brilló tanto como el propio Oscar. La baratija que lleva la australiana alrededor del cuello es un collar de diamantes de 241 kilates en bruto de Bulgari que costaba cuatro millones de dólares. Más asequibles eran las sandalias de diamantes diseñadas por Stuart Weitzman que llevaba Laura Helena Harring.