No sé si se refieren a eso cuando dicen que la belleza está en el interior, pero a mí me fascina la lencería. Lo de ayer en la pasarela de Barcelona fue puro lujo. Me gustó todo, pero con lo que se me pusieron los dientes largos fue con la ropa interior de Totón Comella. Eso sí, tengo que reconocer que no me gustó ver a modelos como Esther Cañadas en paños menores, luciendo esos huesos sin gota de carne. Está tan sumamente delgada que es imposible que sea feliz. Lo siento por ella y espero que nadie la tome como un modelo a imitar. LA PRINCESA FUGITIVA. Ya saben que el sábado la argentina Máxima Zorreguieta se convirtió en princesa de Orange-Nassau. Pero lo que no saben es que la llorosa novia estuvo con sus padres en el día de su boda, aunque no en suelo holandés. Tras el almuerzo, los recién casados se levantaron de la mesa y huyeron de luna de miel, un viaje que, según la tradición holandesa, es una sorpresa para la novia. Pero antes de dirigirse a su primer destino en los Alpes suizos, hicieron una parada en Londres para reunirse con los suegros reales, que no pudieron asistir a la boda de su hija. Gajes del oficio. CRISIS EN LA CASA REAL DANESA. Espero que a Máxima le dure la alegría, aunque debería escuchar algún que otro consejo del príncipe Enrique, marido de la reina Margarita de Dinamarca, que no asistió a la boda del sábado porque tiene un cabreo monumental con la Casa Real de su país, o sea, con su mujer y con el heredero, Federico. El consorte ha confesado en una entrevista que se siente ?inútil? y ?relegado? en sus funciones por su hijo. Por lo de pronto, se ha marchado de casa y se ha instalado en un castillo francés.