El secretario de Estado americano, Colin Powell, se despidió de Nepal tras dos días de estancia oficial. Las autoridades nepalíes se volcaron en atender a su ilustre visitante estadounidense ?el más ilustre de los últimos 30 años? y para ello apelaron a una antigua tradición: cinco niñas vírgenes acudieron al aeropuerto de Katmandú como símbolo de buena suerte. Es curioso que se les ponga el adjetivo a las criaturas, por qué ya me dirán qué otra cosa podían ser a su edad. En fin, el caso es que estoy de acuerdo con los nepalíes, a Powell le va a hacer mucha falta la suerte, porque salió rumbo a Japón para participar en la conferencia internacional sobre la reconstrucción de Afganistán. TODOS A PASTRANA. Después de esta lección de curiosidad internacional, pasamos al cotilleo nacional. Ya saben que en Zarzuela no hay boda y por tanto, todos los ojos se dirigen a Moncloa. Así, se supo que Ana Botella, a la sazón futura suegra de Alejandro Agag, está comenzando los preparativos de un enlace que tendrá lugar en septiembre. Se ha dejado ver nada menos que en Pastrana, una villa de 1.500 habitantes en Guadalajara, a una hora de Madrid. La segunda dama miró iglesias para el enlace, aunque la decisión final la tiene su hija, Ana Aznar. Ustedes se preguntarán, como hice yo al ver el teletipo, qué rayos tiene Pastrana para acoger el bodorrio. Pues se van a quedar de piedra, como me pasó a mí, porque su convento lo fundó la propia Teresa de Jesús y de él fue prior San Juan de la Cruz. Además, en Pastrana están enterrados los príncipes de Éboli (Ruy Gómez de Silva y su intrigante y tuerta esposa Ana de Mendoza), amén de ser un lugar de descanso para Moratín. Como pueden deducir, no conocer Pastrana demuestra cierta ignorancia. MÁS DE NORUEGA. Hay qué ver lo que da de sí Noruega. Hace cuatro días yo sólo asociaba este país a los espectaculares fiordos y al salmón ahumado, que si es bueno sabe a gloria. Pero ahora puedo hacer una tesis sobre el país y sus cosas. Que si Eva Sannum; que si Mette-Marit y Haakon; que si Mette-Marit, Haakon y el empujón; que si Marta Luisa y su polémico Ari Behn; que si el ministro de Finanzas casado con un ejecutivo de prensa... Ya ven. Pues ahora resulta que la princesa Marta Luisa ha decidido eximirse de sus derechos y deberes como alteza real para dedicarse a gestionar una empresa de actividades culturales. Como la del Príncipe Felipe, la decisión de Marta Luisa «es libre». Seguramente, tan libre como su prometido, que armó un jaleo diplomático de aúpa al criticar a Estados Unidos en su affaire con Afganistán. OPORTUNIDAD. Y quien parece que quedará libre es Isabel Preysler. Según algunos medios de comunicación, la ex de Julio Iglesias y ex del marqués de Griñón también será en breve ex de Miguel Boyer. Pues es una oportunidad para todos aquellos multimillonarios que sueñan con la mujer de Porcelanosa. Porque por muy abuela que sea, sigue teniendo la piel tersa de una niña.