25 dic 2001 . Actualizado a las 06:00 h.
Juan Pablo II presentaba ayer aspecto cansado, con la voz temblorosa en algunos momentos, sobre todo al principio y al final, ya que la noche anterior ofició la Misa del Gallo que se prolongó hasta primeras horas de la madrugada. El Papa pronunció su discurso tras la misa solemne, que ya no oficia desde hace varios años para poder recuperar energías tras la Misa del Gallo, que dura varias horas y para una persona de su edad supone un gran esfuerzo.