Rita Regojo, presidenta de Aldeas Infantiles SOS de Galicia «Dar al niño un hogar y una madre en el entorno que ha perdido o que nunca ha tenido». Esa es la filosofía de Aldeas Infantiles SOS en palabras de su presidenta, Rita Regojo. Y es que Aldeas Infantiles, que cumple 25 años de presencia en Galicia, quiere ser mucho más que un servicio social y su apuesta tiene una vocación abiertamente familiar. Los que un día fueron hijos por necesidad, hoy siguen siéndolo y participan activamente en un proyecto que no deja de crecer.
05 may 2001 . Actualizado a las 07:00 h.NACHO MIRÁS SANTIAGO San Martiño de Ventosela, en Redondela, es un pueblo famoso porque tuvo un gaiteiro legendario. Pero, desde hace 25 años, está en boca de todos los que saben de la labor que allí lleva a cabo Aldeas Infantiles. Rita Regojo, presidenta de esta ONG, tiene vocación de madre, y eso se nota. -Los que alguna vez visitamos Ventosela sabemos que aquello no se parece a la clásica imagen del orfanato triste y gris... -Desde el principio apostamos por un entorno familiar, a través de hogares individuales con seis u ocho niños donde una persona hace las veces de madre. Nunca separamos a los hermanos y nuestro sistema de trabajo se basa en el cariño y la protección de una madre. -Empezaron acogiendo huérfanos en épocas difíciles ¿ha cambiado mucho la situación? -Al principio eran sobre todo niños huérfanos y abandonados. Hoy nos llegan muchos hijos de la droga, del alcohol y de matrimonios rotos. -Infancias marcadas... -Tienen problemas muy grandes no sólo a nivel económico, sino también psicológico. Nuestros gastos no sólo van destinados a acogida, sino a buenos equipos de psicólogos, psiquiatras y personal especializado. -¿Y cuando crecen? -Siempre estamos ahí, nunca los abandonamos.