Las «comadres» renuevan la tradición

F. ALBO MONFORTE

SOCIEDAD

La comarca de Lemos renovó ayer la tradición del Xoves de Comadres, una de las manifestaciones más características del entroido en las tierras del sur de la provincia de Lugo. A lo largo del día, los vecinos de Monforte, Sober y otras localidades de la zona se divirtieron contemplando decenas de comadres que representaban en actitudes humorísticas a toda clase de mujeres, desde las propias vecinas del barrio, hasta las más afamadas protagonistas de la prensa rosa. Los monigotes, elaborados con ropas viejas, trapos y otros materiales, han experimentado una clara evolución en los últimos años. Si tradicionalmente se confeccionaban con prendas sustraídas de los tendederos y se colgaban en balcones, tejados, campanarios o árboles, hoy suelen instalarse en el suelo, en calles, plazas, parques o prados, formando complicados conjuntos que comprenden hasta una treintena de figuras. Sátira femenina Las localidades de Distriz, en Monforte, y de Anllo, Arxemil y Matamá, en Sober, destacan especialmente por sus multitudinarios grupos de comadres. Las escenas que representan van desde la recreación de labores tradicionales o modernas hasta la sátira de personajes y asuntos de actualidad. Así, ayer pudieron verse comadres que representaban lavanderas al borde de un arroyo, top models en una pasarela, labradoras recogiendo grelos, trabajadoras en huelga y amas de casa preocupadas por la recogida selectiva, entre otros muchos personajes. Tampoco faltaron las alusiones a la omnipresente crisis de las vacas locas. La contrapartida del Xoves de Comadres está en el Xoves de Compadres, que se celebra la semana anterior y en el que, como cabe suponer, el blanco de la burla es el sector masculino de la población.