La comarca de Lemos renovó ayer la tradición del Xoves de Comadres, una de las manifestaciones más características del entroido en las tierras del sur de la provincia de Lugo. A lo largo del día, los vecinos de Monforte, Sober y otras localidades de la zona se divirtieron contemplando decenas de comadres que representaban en actitudes humorísticas a toda clase de mujeres, desde las propias vecinas del barrio, hasta las más afamadas protagonistas de la prensa rosa. Los monigotes, elaborados con ropas viejas, trapos y otros materiales, han experimentado una clara evolución en los últimos años. Si tradicionalmente se confeccionaban con prendas sustraídas de los tendederos y se colgaban en balcones, tejados, campanarios o árboles, hoy suelen instalarse en el suelo, en calles, plazas, parques o prados, formando complicados conjuntos que comprenden hasta una treintena de figuras. Sátira femenina Las localidades de Distriz, en Monforte, y de Anllo, Arxemil y Matamá, en Sober, destacan especialmente por sus multitudinarios grupos de comadres. Las escenas que representan van desde la recreación de labores tradicionales o modernas hasta la sátira de personajes y asuntos de actualidad. Así, ayer pudieron verse comadres que representaban lavanderas al borde de un arroyo, top models en una pasarela, labradoras recogiendo grelos, trabajadoras en huelga y amas de casa preocupadas por la recogida selectiva, entre otros muchos personajes. Tampoco faltaron las alusiones a la omnipresente crisis de las vacas locas. La contrapartida del Xoves de Comadres está en el Xoves de Compadres, que se celebra la semana anterior y en el que, como cabe suponer, el blanco de la burla es el sector masculino de la población.