«¿Hay alguna embarazada más?»

ANA RODRÍGUEZ FERROL

SOCIEDAD

El alcalde de Cariño invita a la «cena dos antoxos» a una veintena de mujeres en estado de buena esperanza El alcalde de Cariño, Fernando Tallón, está harto de asistir a entierros. Llegó a preocuparse por lo que veía como una triste tendencia en su municipio, la misma que comenzó a desterrar cuando, en sus largos paseos, descubrió que «yo tengo barriga, pero muchas señoras que se cruzaban en mi camino, también». Justo entonces se le encendió una luz, y contó con la inestimable colaboración de una funcionaria en estado de buena esperanza para elaborar un censo de embarazadas. A todas ellas las invitará a cenar.

28 jun 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

El viernes día 7 de julio es el día D. Al menos una veintena de embarazadas acompañará al alcalde de este municipio del cabo Ortegal en la cena de los antojos. «¡Dios me libre de escoger un menú! _exclamó entre risas Fernando Tallón_. Allí cada una escogerá lo que se le antoje. Por algo tenemos buenos pescados, buena carne y buenos vinos para elegir». La diversión está en el punto de mira, pero bajo cuerda se esconde otro objetivo, que el mandatario popular resumió con un gráfico «Cariño despega». Para un pueblo de 5.200 habitantes es importante que más de veinte mujeres vean pasar buena parte de los meses del año 2000 en estado de buena esperanza. Felicitación Todas ellas recibieron en sus domicilios un saluda del alcalde, felicitándolas por su futura maternidad e invitándolas a una cena en la que se les obsequiará con un regalo para sus nuevos retoños. La lista de invitadas, en la que no hay cabida para los maridos, todavía no está completa. «Seguro que hay más mujeres embarazadas, sólo tenemos que localizarlas», dijo el alcalde, que hoy mismo contacta con la matrona que se encarga de las revisiones en el centro de salud para «obtener más información sobre ellas, saber sus datos y poder enviarles la invitación». Un largo camino Así contado parece fácil, pero no lo ha sido. La tarea de encontrar a las féminas ha sido dura. A las averiguaciones del regidor en sus largas caminatas por el paseo marítimo se ha unido la colaboración de todas las funcionarias del Ayuntamiento. «Entre todos, conseguimos hacer un censo», narraba una de las trabajadoras municipales, también embarazada e incluida en la lista de invitadas a la cena. Para ello realizaron frecuentes viajes a la farmacia, al centro de salud o, incluso, a las aulas de párvulos, que aprovecharán la oleada de nacimientos que se prevén como un balón de oxígeno para contrarrestar la sombra de la amenaza de un posible cierre. Durante las últimas semanas, la pregunta de «¿hay alguna embarazada?» se convirtió en algo frecuente en las calles de esta villa marinera. Fernando Tallón estará harto, pronto, de asistir a bautizos.