Superado el temporal del fin de semana, la calma y los primeros trabajos de evaluación de daños fueron la nota predominante de la jornada de ayer, en la que el descenso de los cauces del Tambre, el Ulla y el Sar dieron descanso a los servicios de emergencias e hicieron posible que los afectados pudiesen evaluar los daños.
La zona más afectada por la crecida fue Sigüeiro y aunque el temporal no provocó daño alguno en el entorno fluvial del río Carboeiro, las viviendas anegadas junto al Tambre ganaron varios metros al río, aunque tardarán en recuperar la normalidad. En donde la calma fue casi total fue en los municipios de Teo y Padrón, con el agua encauzada y sin apenas incidentes. El parte de la jornada de Bertamiráns sigue la misma línea, aunque el Sar baja muy caudaloso pero sin riesgo de desbordamiento.
Los daños causados por este río tuvieron en Santiago su foco más virulento, sobre todo en la Colegiata de Sar. Pese a ello, su párroco, José Porto Buceta, confía en celebrar hoy una boda prevista desde hace meses. Aunque el agua que inundó la nave principal del templo fue retirada, el granito está empapado y también la parte inferior de los bancos. «Lo sé por experiencia -decía el párroco- esto no se secará hasta junio; hemos probado a meter deshumidificadores, pero la iglesia es demasiado grande y sirven de poco».
Porto indicó que, ni el domingo ni ayer se acercó a la iglesia técnico alguno de Patrimonio. Bomberos, feligreses y él mismo han tenido que emplearse a fondo para dejar la colegiata mínimamente presentable. Y está convencido de que, si no se acomete una intervención en profundidad, esta joya del Románico sufrirá más daños.