Asisten a una persona que pretendía ir de noche en bicicleta por una zona inundada en Rois
ROIS
Una vecina lo encontró el lugar de Lamego, que tenía las pistas anegadas, y llamó al GES para llevarlo a su casa en Valga
01 ene 2026 . Actualizado a las 05:05 h.No fue un rescate al uso pero, definitivamente, si fue un rescate, aunque una de las protagonistas no quiera calificarlo como tal ni darle mayor importancia. Ocurrió el lunes por la noche en el lugar de Lamego, cuando el agua inundaba esta zona de Rois. Una vecina salió un momento con su perro para que hiciera sus necesidades, al tiempo que comprobaba el nivel del agua por el temor a que le entrara en la vivienda, como ya le había pasado. Fue entonces cuando vio a una persona en bicicleta. Ella recuerda que se preguntó «quen é o que se atreve a vir un día coma hoxe en bicicleta?», con las pistas inundadas.
Era una persona migrante que, empapada y un tanto desorientada, según la vecina, le preguntó por donde se iba a Valga. «Completamente atónita», la mujer le dijo que era un suicidio intentar llegar a su destino, con el río desbordado y las carreteras intransitables. Cuenta que «el iba dereito cara o Muíño do Cuncheiro», una zona limítrofe con Padrón junto al río Sar que siempre se anega y cuyo paso estaba cortado al tráfico.
«Viña empapado», asegura la vecina, que lo invitó a entrar en su casa porque ella no podía circular con el coche para llevarlo. Cuenta que le ofreció ropa seca de su padre, fallecido hace cuatro años, para que «non estivera esperando mollado». Le preguntó de donde venía y, con las barreras idiomáticas, le respondió que de A Picaraña, de realizar un curso y que iba para Valga, donde vivía con otros compatriotas. Lo primero que pensó la vecina, según relata, es que, si en un día de alerta, nadie se había ofrecido a llevarlo en coche o si lo hicieron y él no aceptó.
Después avisó al GES para que pasaran a recoger al hombre. «Viñeron bastantes rápidos e despois chamaron que xa estaba na súa casa», rememora la mujer, quien añade que «nun día de sol fas 14 kilómetros en bicicleta en menos de nada, pero non esa noite». Ella le saca importancia a lo que hizo y asegura que «é algo normal, incluso unha anédocta. Quero pensar que unha persoa con dous dedos de fronte o faría. O lóxico e o normal sería que fósemos así; outra cousa é que esteamos indo a nivel social cara unha perspectiva bastante egoísta e cero empática», reflexiona la vecina de Lamego.
Por ello, accede a contar lo sucedido ya que, añade, «igual si que é necesario darlle visibilidade a este rescate, se se lle pode chamar así», para que no vuelva a pasar nada similar, una vez que las personas migrantes no conocen el territorio. «O rapaz non coñecía moito a zona nin sabía o que se ía encontrar. Levaba o pantalón como salido da lavadora, pero sin centrifugar; doume pena, pero o bo é que se dou a casualidade de que saín eu co can, senón el tiraba para adiane e, sien luz, puido ser moito peor», señala la mujer. Por último, insiste en que no sabe si algún compañero se ofreció a llevarlo a casa y él no aceptó, pero «se fose eu insistiría en levalo e non o deixaría ir na bicicleta», concluye.