Testimonio | Leandro Cristobo Balado Los intereses inmobiliarios amenazan su negocio, pero él, vía judicial, se niega a que todos sus «sacrificios» sean infravalorados
28 feb 2007 . Actualizado a las 06:00 h.?on sólo seis años empezó a ayudar a su enfermo padre en el taller de reparación y venta de motos y bicicletas que este último regentaba. Hoy, cuatro décadas después, Leandro Cristobo Balado ve cómo las inmobiliarias, con el apoyo del Concello, pretenden «facer burla de min» y quedarse «por unha miseria» con lo que para él supone toda una vida de trabajo y sacrificio: el negocio que su progenitor levantó. El taller de Leandro está en una finca de más de 700 metros cuadrados totalmente urbanizables, propiedad afectada por el estudio detalle de la llamada unidad de actuación urme 2 Bordel, en Padrón, aprobado por el alcalde en octubre de 2005. Leandro presentó alegaciones en la fase de información pública previa a la aprobación definitiva del escrito, y luego formuló un recurso de reposición contra el proyecto de reparcelación, que el gobierno local desestimó. Agotada la vía administrativa, este padronés de Extramundi ha recurrido a un tribunal de lo contencioso, para tratar de frenar lo que considera una «inxustiza». Explica que él no pide nada «máis que o que considero ao que teño dereito». Por ello, rechaza de lleno las ofertas realizadas por empresas inmobiliarias interesadas en adquirir su parcela y, con ello, la demolición del taller por ser «incompatible con la nueva ordenación». El contrato de permuta redactado por una de esas inmobiliarias fija una contraprestación de un local de 70 metros cuadrados más una vivienda. El local se entregaría en obra, sin acondicionar, pero cerrado y delimitado con tabiques. Además, a Leandro se le abonarían 150 euros al mes para que pagase el alquiler de otro recinto durante dos años, tiempo en el que no podría operar en O Bordel, por obras. Ese dinero está incluido dentro de los 18.000 en los que se valora todo el negocio. Y se sitúa muy lejos de los 62.000 de la tasación del perito contratado por Leandro, quien asegura: «Eu vivo do taller».