Melide protestará en la calle si se encalan las fachadas de la iglesia de San Pedro

Natalia Rodríguez Noguerol
N. Noguerol MELIDE

MELIDE

Iglesia de San Pedro de Melide
Iglesia de San Pedro de Melide PACO RODRÍGUEZ

Arquitectos técnicos advierten del impacto artístico, visual, térmico y acústico de la solución autorizada por Patrimonio en el proyecto de restauración del templo barroco

12 nov 2025 . Actualizado a las 19:19 h.

Los vecinos de Melide saldrán a la calle a protestar si finalmente se ejecuta la solución prevista para las fachadas en el proyecto de rehabilitación de la iglesia parroquial de San Pedro, donde ya concluyó la instalación del andamiaje necesario para la actuación. La posibilidad de manifestarse se abordó en un reciente encuentro celebrado en el marco de la campaña vecinal que se puso en marcha para exigir que el exterior del inmueble se mantenga en piedra vista y que, hasta la fecha, logró reunir más de 1.500 firmas.

En la reunión en la que puso encima de la mesa intensificar las medidas de protesta, los arquitectos técnicos Fe García Liñeira y José Luis Álvarez ahondaron ante los asistentes —unas cincuenta personas que agotaron las sillas del museo etnográfico de la comarca— en las razones que sustentan la oposición al recebado y encalado de la iglesia, del siglo XVIII. Fe García puso el foco en la repercusión artística de la intervención, que, explicó, «eliminaría el juego de luces, sombras y movimiento, característicos del barroco, que se consigue con la mampostería originaria, las rugosidades de la piedra, y el mortero de las juntas». El encalado «falsearía la lectura original del edificio, y no responde a una necesidad de conservación y estructural, sino a un criterio estético», concluyó la arquitecta técnica, que también llamó la atención sobre el hecho de que la solución es contraria a lo establecido tanto en la Lei de Patrimonio de la Xunta como en la Carta de Venecia. Sendas normativas, indicó, «otorgan primacía a la conservación frente a la restauración». Al respecto, Fe García, puso de relieve que la iglesia barroca de San Pedro de Melide «es testimonio claro de los oficios y materiales empleados en la arquitectura popular gallega».

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Su compañero de oficio José Luis Álvarez hizo hincapié en el impacto térmico y visual del mortero de cal en una gran extensión como es la fachada principal de la iglesia de San Pedro de Melide. Álvarez señaló el «defecto de escala» que generaría el «claro predominio» del blanco sobre una fachada en la que las cinco ventanas existentes, y su correspondiente sillería de piedra, solo representan «un 10 por cento da superficie», indicó. «Aquí non necesitamos agrandar o espazo, con esa pantalla, con ese lienzo en branco», defendió, el arquitecto técnico, que, por otro lado, señaló que la orientación del templo en dirección sureste y su mayor altura respecto a las edificaciones perimetrales —se eleva unos 15,70 metros, frente a los 5-6 metros que los inmuebles colindantes— incrementan el «gran salto térmico» que registra Melide entre el día y la noche. Ese diferencial «é o que peor soportan os materiais, e no caso do mortero, produciríanse desconchados en pouco tempo», explicó José Luis Álvarez, que también advirtió de la repercusión negativa del encalado en la «acústica impresionante» de la Praza do Convento, donde ,en efecto, la iglesia parroquial es testigo de los conciertos, sobre todo de bandas de música, que se celebran durante el verano.

Al igual que su compañera de oficio, Álvarez también se mostró partidario de «limpar e rexuntar as pedras», y no así del recebado y encalado «irrevesible», advirtieron, autorizado por la Dirección Xeral de Patrimonio de la Xunta, que, de renunciar a esa solución, «aforraría un coste enorme» en el proyecto de rehabilitación, adjudicado por importe de 611.000 euros, al igual que después la Diócesis de Lugo en el mantenimiento exterior de la iglesia. Será una labor más costosa por las «manchas de humidade» que se acumularán, además de por el potencial «lenzo para grafiteros» que será con el encalado. Es algo que observaron desde el público asistente a una reunión en la que el historiador Xosé Manuel Broz, implicado a título particular y no como director del museo en la campaña puesta en marcha para frenar el encalado, pidió «respecto» por una plaza «única» que vería alterada su «identidad histórica», tal y como puso de relieve en una retrospectiva que ofreció sobre su evolución urbanística desde el siglo XIII. «En toda restauración un falso histórico é o que hai que evitar sempre; pola contra, hai que procurar respectar o orixinal», concluyó Broz. 

Preocupación por el silencio de Patrimonio

En la reunión con los vecinos también intervino la edila de Cultura, la nacionalista Ana Mosteiro, que, además de partidaria de la movilización, se mostró preocupada por no haber trascendido información alguna tras la reciente visita a la iglesia de arquitectos de la Xunta, desde la que, semanas atrás, respondieron a la polémica, señalando que la solución definitiva se decidirá una vez los técnicos evalúen el estado de la fachada. «Estiveron subidos ao andamio e non dixeron nada», desveló la concejala.