Conductores

Xurxo Melchor
Xurxo Melchor ENTRE LÍNEAS

MELIDE

En seguridad vial hemos hecho cosas que hace veinte años habríamos pensado que eran imposibles. La reducción de las muertes en carretera es uno de los mayores hitos de nuestra sociedad. Son miles las vidas que se han salvado. Miles las tragedias que nos hemos evitado. Miles las familias que no se han roto en la desgracia. Pero de un tiempo a esta parte parece que vamos marcha atrás como los cangrejos. Los que más saben de estas cosas, la Policía Local y la Guardia Civil, están un tanto alucinados con la creciente lista de positivos por alcohol y drogas que arrojan sus últimos controles en las calles y carreteras. Repasando la memoria reciente, en el último mes hemos tenido una joven en Melide que no dudó en reprocharle a los agentes que pusieran un control un día de lluvia y que ya la hubiesen multado hace poco. Un joven que eludió un control en la plaza de Galicia de Santiago huyendo a lo loco e hiriendo gravemente a una mujer que paseaba con su familia y esta misma semana una joven de 27 años que iba bebida al volante, atropelló a un chaval en un paso de peatones de Juan Carlos I y se dio a la fuga. Ella dice que no, que notó un golpe pero que no pensó que hubiese arrollado a nadie. Lo cierto es que ese tratar de justificar lo injustificable tiene a un chico postrado en la UCI del Clínico con serias heridas internas. Y a su familia en vilo. Como conductores, todos debemos tomar conciencia de que manejamos máquinas que pueden segar vidas. A veces la nuestra, pero también las de nuestros maridos, esposas, hijos o amigos. O la de otras personas que solo tuvieron la mala suerte de cruzarse en nuestro camino.