Dodro entrena la cabeza

DODRO

Los talleres de alfabetización reúnen a vecinos de ma´´s de 60 años que repasan conocimientos y suman otros nuevos

06 nov 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Por segundo año, la concejalía de Igualdade e Benestar Social del Concello de Dodro organiza talleres de alfabetización para vecinos mayores de 60 años, que se celebran en cuatro localizaciones distintas del municipio con una media de 10 alumnos en cada uno de los grupos. El que menos tiene de todos ellos es el de Lestrove pese a que, como recordaban ayer las alumnas, es el «núcleo máis grande de Dodro».

Cada miércoles, de once a doce de la mañana, seis vecinas de Lestrove acuden al local del Concello para «mellorar os coñecementos que xa teñen e aprender outros novos», en palabra de la profesora de la actividad, Vanesa Piñeiro. María del Carmen Avelleira Gil, de 68 años, es una de las alumnas y cuenta que está «supercontenta» con el taller. Ella misma se pone tareas de modo que, una vez que llega a casa, «paso a limpo todo o que fixen no taller».

Todas reconocen que «hai moitas cousas esquencidas» pero, como dice Dolores Tourís, «cando empezamos todas xa sabíamos algo, xa que sempre soubemos levar as contas da casa», explica en referencia a la condición de la mayoría de amas de casa.

Son muy buenas alumnas, según explica su profesora, de modo que «nunca protestan por nada» y les gusta todo: los crucigramas y sopas de letra para mejorar la atención; los cálculos mentales para agilizar la memoria e, incluso, leer en alto, eso sí, a poder ser libros en lengua castellana ya que el gallego escrito les cuesta una vez que en su etapa de la escuela solo vieron textos en castellano. Pero todo se andará, como cuenta una de las alumnas.

Dividir

Lo que sí les mete un poco más de respeto son las operaciones de dividir, aunque por el momento aún no han empezado su repaso. «Penso que nos vai costar», dice una. Todas y cada una de ellas están orgullosas de ser alumnas del taller porque no solo les permite mejorar conocimientos y adquirir otro nuevos, sino que también compartir una hora de compañía.

Y en casa también están «moi contentos» de que asistan a la actividad de modo que, por ejemplo, Hortensia Janeiro, cuenta que «o meu neto di: voulle ver os deberes a avoa». Solo lamentan que la actividad ocupe una hora a la semana de modo que, opinan, «debería ser todos os días». Y también que no haya más personas que se animen a asistir a los talleres, algo que atribuyen a la «vergoña» e incluso al «orgullo», como cree Anuncia. «Pensan que saben máis ca nós e non veñen», dice una de las alumnas a lo que otra añade que «non queren recoñecer que non saben certas cousas».

Pero estas mujeres están plenamente convencidas de que «nunca se sabe de máis» y de que «nunca é tarde para aprender» ya que, como dice Hortensia, «despois de 60 anos sen ir a escola non é de extrañar que non sepas algunhas cousas». Pero ahí están, cada miércoles, para aprender cosas nuevas y para mejorar la base que tienen, como por ejemplo en lectura o escritura. En este sentido, destaca la letra de estas alumnas, muy bien hecha y que recuerda a los textos antiguos. El taller concluye con el curso escolar, pero no dudan de que repetirán el próximo año para «entrenar a cabeza», como dicen.