El 13 de diciembre del año 2000 un documento de organización del centro trasladaba a la Delegación Provincial de Educación una larga lista de carencias en las instalaciones. En él se recogía la falta de despachos para secretaría, tutorías, alumnos y asociación de padres, así como para los ocho seminarios existentes. Además, también incidía en la falta de una sala de audiovisuales o usos múltiples, aulas y talleres para garantía social o pedagoxía terapéutica, así como dos salas de desdobles. Otra de las carencias se refería a la necesidad de contar con tres laboratorios para impartir disciplinas como física, química o idiomas, y la convenciencia de habilitar una zona para almacenes. Entre las salas que no cumplen con los requisitos más básicos están la de plástica y visual, «por ser esta de reducido tamaño, o que implica non podela dotar de máis mesas, xa que na actualidade nin siquera é posible que o profesor poida moverse». También se detectan problemas en la de teconología por estar ubicada en la segunda planta, circunstancia que «fai imposible dar as clases polos ruídos ó ter aulas debaixo». La de música carece además del mínimo aislamiento acústico adecuado «o que supón unha incomodidade nas aulas próximas» y condiciona el funcionamiento de todo el colegio. El Concello de Brión se comprometió a ceder los terrenos necesarios para construir el nuevo instituto. Dos son las posibles ubicaciones. Por un lado estaría una franja de terreno en la urbanización Monte Devesa, que a juicio de los responsables del centro se quedaría pequeña, y por otro, el ofrecimiento de terrenos colindantes con el colegio de Pedrouzos. Éste último se considera el más adecuado.