El nacimiento de Mallou, en Compostela, se reinventa: de mayor tamaño y con una nueva generación de belenistas
SANTIAGO
Este año Iker puso su primera pieza y, entre otras novedades, hay una cascada de agua natural de unos dos metros de altura en el montaje
30 nov 2025 . Actualizado a las 10:48 h.Desde junio llevan montando el nacimiento Rogelio Pérez y su familia en Mallou (Santiago) para poder abrir hoy sus puertas al público. Con más de 2.500 figuras —un centenar de ellas a estrenar—, es el de mayor tamaño hasta ahora. «He cambiado prácticamente la mitad del belén», avanza un empleado de banca ya jubilado que heredó de su padre —albañil— algunas de las figuritas que él tenía y la pasión por el belenismo, una que ha transmitido a sus hijos y que ha llegado a una nueva generación. Su nieto, Iker, se ha estrenado este 2025 poniendo su primera pieza, un angelito. Es solo una de las muchas novedades que incluye este año la instalación, que alcanza algo más de 50 metros cuadrados y dos alturas en el antiguo supermercado Fina (un local desocupado que era de la suegra de Rogelio y estaba vacío desde su jubilación).
«Empecé aquí ocupando unos 10 metros y esto fue creciendo año a año, hasta que ya no cabe nada más. Ahora he puesto una catarata de agua corriente, de unos 2 metros, que antes no había. Tenemos un estanque de 350 litros del que movemos el agua para todas las cataratas y ríos del belén», explica Rogelio. Además, ha incluido «una zona de Egipto, representando la huida de san José, María y el niño Jesús. Tiene un templo, el río Nilo con barcas circulado por él y hasta una momia dentro en una pirámide. La parte del mercado se ha cambiado toda, al igual que el colegio, que ahora atesora su propia librería, y hay un montón de casas nuevas talladas en poliespán y otras escenas nuevas: el desposorio de María y José, el empadronamiento...». También cuenta con nuevas figuras en movimiento, las hace su tío, José Manuel Martínez: «Mañana [por ayer] colocaré la última que hizo: una barca con un pescador moviendo los remos. También realizó el mecanismo de unas gallinas comiendo y una señora que las alimenta, de un hombre que sube y baja la pesca en el embarcadero o el columpio de un niño».
Destaca este compostelano la ayuda que recibe no solo por parte de todos los miembros de su familia (sus hijos David —uno de los que mayor peso asume, junto a su padre— y Ana, su mujer Ana, su yerno Gaizca y hasta la novia de su hijo, Cristina, en menor medida), sino también de muchos otros vecinos, amigos y conocidos que le regalan figuritas suyas o que han heredado. A ellas hay que sumar las que ellos compran por su cuenta y riesgo, o restauran, añadiendo infinidad de guiños al mundo que los rodea. «En los expositores tenemos un herrero, en honor a mi abuelo, y también hay una rosquilleira para recordar a mi abuela en la recreación de la fiesta del Cruceiro. Y, a tenor de las circunstancias con Hacienda, he puesto un recaudador en la puerta y un señor que le protesta con poca fortuna.
En homenaje a unos amigos de Xinzo hay hasta una pantalla del entroido en su belén, donde no falta tampoco la tuna de Santiago, el Apóstol haciendo el Camino y hasta una minihuerta natural, con su lechuga, repollo, cebolleta... y una figura típica de la Provenza que le regaló un francés que visita cada año su belén (un recibidor, situado en un lugar presidencial de la entrada, con su cara sonriente y brazos abiertos). De todo ello se puede disfrutar hasta el 7 de enero sin pagar un euro. Esta familia solo pide a cambio alimentos para donar al Cottolengo, como ya es habitual.