La impotencia lleva a los vecinos del casco histórico de Santiago a recoger firmas por un sintecho que vive desnudo en Cervantes

La Voz SANTIAGO

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XOAN A. SOLER

El hombre hace sus necesidades en la vía pública. Los vecinos apuntan a que Urbaser limpia la zona hasta tres veces al día y que Cruz Roja también le asiste. «No está desatendido; todo el mundo mira por él», defienden

22 oct 2025 . Actualizado a las 21:21 h.

Fue el martes cuando una petición de recogida de firmas, destinada a los santiagueses , comenzó a saltar de móvil a móvil. Tras ella se encuentran unos desesperados y crispados vecinos del casco histórico compostelano que denuncian, desde hace meses, la situación que provoca un sintecho que permanece día y noche en los soportales de la praza de Cervantes, en las inmediaciones de la Fundación Abanca, generando graves problemas de convivencia con habitantes y comerciantes.

«Ese hombre está desnudo en la plaza. Permanece tumbado durante la mayor parte de la jornada. Está comiendo continuamente; orina por todos los rincones y hace sus necesidades en la plaza, frotándose también contra las paredes. Después se aclara las manos en el agua de la fuente, donde se ven restos», denuncian los vecinos que, impotentes, defienden que «esto no puede seguir así».

«Hay zonas, como la cercana al bar La Gramola, en donde Urbaser limpia hasta tres veces al día. Miembros de Cruz Roja se acercan también a diario para ofrecerle un cambio de ropa. No está desatendido; todo el mundo mira por él», sostienen, recordando cómo se pusieron en contacto hace tiempo con el Concello de Santiago. Desde Raxoi se les aclaró que el hombre, cuya situación se mantiene agravada desde el verano, habría sido llevado en las últimas semanas al hospital, donde habría pasado un examen psiquiátrico. «Nos dijeron que el médico había dicho que estaba bien; luego volvió a la plaza», explican. 

«Se solicitaron medidas cautelares, que el juez acaba de denegar. Ante ello, en las últimas horas decidimos dar otro paso con esta recogida de firmas, que ya firmó más de un centenar de personas, con la que pedimos un cambio en la situación», apuntan los vecinos, que mantienen contacto diario con los servicios sociales. «Nos dicen que no saben qué hacer; que tienen las manos atadas, pero esto no puede seguir así», insisten.