Los expulsados del PSOE en Santiago se defienden ante la comisión de ética del partido
SANTIAGO
Gonzalo Muíños, Mercedes Rosón, Mila Castro y Marta Álvarez presentaron ayer, último día de plazo, recurso contra su expulsión provisional del partido
08 feb 2025 . Actualizado a las 05:00 h.Los cuatro concejales expedientados por el PSOE han recurrido la expulsión provisional con que los sancionó el partido el pasado 24 de enero por no facilitar el relevo de Gonzalo Muíños por Sindo Guinarte como portavoz del grupo municipal. El plazo para exponer sus posiciones ante la comisión federal de ética y garantías del PSOE concluyó ayer y tanto el todavía portavoz como Mercedes Rosón, Mila Castro y Marta Álvarez apuraron hasta el último día para defenderse ante lo que reiteradamente han calificado de «inxustiza». Estos recursos (son individualizados) son su último cartucho para evitar la expulsión definitiva de las siglas en las que han militado y representado durante años, aunque no el final de su lucha por mantener ese vínculo. Porque si la expulsión definitiva parece lo más probable, también lo es que los sancionados abrirán la vía judicial, con solicitud de medidas cautelares, si llega el caso.
Relevo frustrado en la portavocía
También conocidos como los díscolos del PSOE, por el pulso que están manteniendo con el partido, los expedientados entienden que no hay motivo para la expulsión cuando esta se deriva de su negativa a asistir el pasado 20 de enero a la reunión convocada por Sindo Guinarte para darle el relevo a Muíños en la portavocía por mandato de la ejecutiva local. Así lo han expuesto en más de una ocasión desde que el partido anunció las expulsiones alegando faltas graves y muy graves de la normativa socialista, fundamentalmente por «la obstrucción a la labor y decisiones de sus órganos» y por «actuación por acción u omisión en contra de acuerdos adoptados por los órganos de dirección del partido que afecten a instituciones».
En el caso de Muíños, que previamente ya había sido suspendido de militancia y para ejercer cargo público durante año y medio, la expulsión incluyó la sanción «moi grave» por «desempeñar cargos públicos o asimilados sin la autorización expresa de los órganos competentes».
El partido daba por hecho que con la suspensión de militancia Muíños ya estaba fuera del grupo municipal desde el momento en que se le comunicó esa sanción, con lo que confió la portavocía a Guinarte, que debería confirmarse en esa reunión. Pero el informe del secretario del Concello encargado por la alcaldesa para conocer su situación dejó claro que sin una expulsión definitiva el edil no puede pasar a la condición de concejal no adscrito, con lo que, de momento sigue en el grupo socialista. Aunque de forma indirecta, ese informe vino a avalar la posición de los expedientados, que no asistieron a la reunión que les valió la expulsión por entender que se trataba de una convocatoria nula de pleno de derecho, y por partida doble. Por un lado, entendían que Guinarte no era la persona competente para convocar aquella reunión, sino Gonzalo Muíños. Por otro lado, Muíños no había sido convocado, cuando formalmente todavía integraba el grupo municipal, lo que, para los expedientados, convertiría en nula no solo la convocatoria de Guinarte, sino cualquier acuerdo que se adoptase en ella.