Santiago / la voz

El día grande del Apóstolo de este año pasará a la historia como una jornada especialmente atípica por tranquila, ya que las medidas de seguridad contra el coronavirus vaciaron espacios de Santiago que en años anteriores estaban llenos hasta la bandera.

La imagen vacía de la Carballeira de Santa Susana, la Alameda sin apenas ambiente y el recinto ferial de Amio sin ninguna actividad fueron estampas inimaginables que la población asumió con total normalidad, sobre todo porque hubo quien encontró ciertas ventajas en esta sosegada realidad del Apóstolo.

El Camino de Santiago y las ganas de muchas familias de acercarse a Compostela a pasar el día, e incluso iniciar unas cortas vacaciones, dieron vida al Obradoiro y su entorno, con no pocas quejas por las restricciones de paso durante la estancia de los reyes.

Alfonso Vilas y Ana Mado, compostelanos, vieron la jornada «un poco triste» por la menor afluencia de visitantes y por la falta de vecinos. «Este es nuestro día, y también debería ser para que nosotros lo disfrutásemos», afirmó Vilas. Otro santiagués, Javier Anta, lamentó las restricciones de seguridad por los actos de la Ofrenda ya que, «hubo terrazas que tuvieron que cerrar, con lo que esto implica para ellos en estos momentos»

Entre los turistas la sensación de amplitud era evidente. «Está todo más tranquilo, pero es una pena que no se pueda pasear sin restricciones», se lamentaba Andrés Peñalba, vallisoletano que optó por disfrutar de la ciudad con su pareja, Pilar Rodríguez. Lo mismo hizo Juan López, que visitó la Catedral con su familia, procedente de Euskadi, «porque este año, respetando las medidas sanitarias, sí se puede venir y disfrutarlo».

Entre los peregrinos, la sensación de este 25 de julio también fue muy distinta. Andrés Peñalba concluyó el Camino Inglés con varios amigos: «Es mi sexto Camino y vimos un 10 % de gente respecto a los anteriores. Tuvo de bueno que no esperamos para nada y viajamos con confianza porque había muy poca gente». Como parte negativa, que «encontramos muchos sitios vacíos y hosteleros desesperados».

A las puertas del Obradoiro, un grupo de 16 peregrinos de Andalucía y Extremadura relataron su experiencia. «Este año, la entrada a Santiago fue muy triste», afirmó una integrante del grupo, aunque sus compañeros contrapusieron la ventaja de la tranquilidad del recorrido. Para todos lo ideal sería «un término medio» para disfrutar, porque «Santiago es encantadora y preciosa».

Na romaría padronesa do Santiaguiño do Monte apenas houbo participación 

U. lópez

O día do non Santiaguiño de Padrón non cumpriu nin as expectativas menos optimistas, xa que apenas houbo ambiente na vila e practicamente ningún no monte, no que fixeron a súa propia romaría pouco máis que un par de grupos de amigos e unha familia, a dos Castaño, das máis fieis ao 25 de xullo.

O monte foi, onte, para estes grupos que quixeron «cumprir coa tradición» do 25 de xullo, tal e como dixo un dos asistentes e que botou de menos que non se celebrase un acto relixioso na pequena capela do monte, no que sorprendía a tranquilidade.

Ás 11 da mañá saíu da igrexa a procesión coa imaxe do Santiago Apóstolo, máis coñecido como O Parrandeiro, para percorrer a vila, acompañada dos grupos folclóricos do municipio. O paso relixioso tivo moito menos seguimento ca outros anos.

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«La entrada a Santiago fue muy triste»