¿Y de quién es este palacio?

Las agencias ponen el foco en edificios de alto valor del casco histórico que se hallan en estado de abandono y en los que resulta difícil identificar a los dueños


santiago / la voz

En el número seis de la rúa de Abril Ares, al lado de San Martiño Pinario, hay un edificio histórico, que data de 1920, de bajo y dos plantas, y que cuenta con una superficie construida de 627 metros cuadrados. Está abandonado. Podría albergar un hotel, apartamentos: por sus dimensiones y su ubicación lo convierte en blanco de una interesante operación inmobiliaria. Hace tiempo que la agencia Engels & Volkers, una empresa internacional que cuenta con sede en Santiago, le tiene echado el ojo. De hecho, prácticamente al lado, tiene en venta otro edificio, pero en esta finca aún no han dado con el propietario o los propietarios. No es un caso único. Los profesionales del sector dicen que hay un bueno puñado de ejemplos en el casco histórico. Y también fuera de él: en calles céntricas como O Hórreo o Rosalía de Castro abundan los casos. Son los llamados edificios muertos que deterioran el valor patrimonial, turístico y económico de una ciudad como Compostela.

Múltiples factores

¿Qué causas se esconden detrás de todos estos casos? La lista es amplia. Herencias que son difíciles de gestionar, y en la que hay varios beneficiarios que no se ponen de acuerdo sobre qué hacer con el bien inmueble; los altos costes de mantenimiento de esas propiedades; la especulación inmobiliaria, que conduce a pedir precios desorbitados y fuera de mercado que nadie está dispuesto a pagar; y por último, la invisibilidad y deslocalización de los propietarios para poder gestionar la venta de esos pisos o edificios.

Entre las consecuencias de la proliferación de edificios muertos, además de la pérdida de valoir económico y patrimonial, está el abandono del núcleo histórico y urbano para primera vivienda a favor del extrarradio, que ofrece precios más asumibles a la gran mayoría de familias.

«Existe otro riesgo, y es que Santiago se está transformando en un sitio de paso para los turistas, que aprecian como interesante la ciudad solo por la Catedral y otros pocos lugares, ya que cada vez más, su casco viejo transmite una sensación de abandono», apuntan desde la oficina compostelana de Engels & Volkers. En el horizonte asoman algunas medidas para poner freno a una situación que afecta a Compostela, pero también al resto de Galicia.

La nueva ley autonómica de rehabilitación recoge un cambio para inmuebles en estado de abandono y pone fecha para su aplicación: el 1 de enero del 2020. A partir de ese día, además del procedimiento que permitirá expropiar casas en ruinas a la mitad de su valor catastral, estará vigente este nuevo impuesto que gravará los inmuebles que se declaren en estado de abandono dentro de las llamadas áreas Rexurbe, y que de momento existen en Betanzos, Ferrol, Lugo y Ourense.

Marco legislativo

La nueva legislación, no obstante, no será de aplicación ni a aquellos inmuebles declarados Bienes de Interés Cultural (BIC) ni a los que tengan una catalogación de protección integral. En la misma acera de Rosalía de Castro donde se ubica la antigua casa del restaurante Vilas, ahora a la venta por 600.000 euros, hay varios solares completamente abandonados y en estado ruinoso.

En muchas ocasiones, no resulta sencillo dar con los dueños. Según los agentes, lo más útil suele ser siempre investigación a pie de calle: preguntar a vecinos del inmueble , gente de la zona de toda la vida, en negocios o en bares. Eso suele ser lo más efectivo.

«A nivel legal, el paso solo puede ser el de pedir una nota simple de la vivienda, pero tampoco te asegura nada puesto que la vivienda puede o no estar registrada a nombre del actual propietario o propietarios», explica Belén Leiva, consultora inmobiliaria.

Los datos que maneja el concello compostelano revelan que, en el ámbito del Plan Especial del casco histórico, se incluyen 173 edificios residenciales abandonados entre los 3.000 con este tipo de uso. Suponen el 5,83 % dentro de los de esa tipología, de acuerdo con el diagnóstico elaborado por la empresa adjudicataria de los trabajos de revisión de dicho plan y que el Ayuntamiento de Santiago hizo públicos en abril del 2016, hace ahora justo tres años.

El diagnóstico

Ese trabajo previo para la actualización del planeamiento del casco histórico identifica además otro 2,3 % (68 inmuebles) en mal estado y 256 (prácticamente el 9 %) con una conservación deficiente. Al margen de los abandonados, los edificios de carácter residencial en mal estado se aproximan al 11 %, según los trabajos de campo realizados por el equipo redactor en el 2015 y partiendo del informe realizado que hizo ya en el año 2009 la Oficina de Planeamiento.

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