Irá a la Xunta de Goberno mañana, si bien no se licitará al menos hasta dentro de un mes
28 feb 2019 . Actualizado a las 21:05 h.Compostela Aberta aprobará mañana el proyecto de reforma del vial Clara Campoamor para dotar de accesos a la estación de autobuses que la Xunta construye en el ámbito ferroviario. Y salvo algunos detalles, mantiene los usos y prioridades en la movilidad que apuntaba la propuesta ganadora del concurso para redactar el proyecto: la fijación de la movilidad rodada en dos carriles (ahora cuatro), con la reserva del espacio de un tercero para la incorporación y salida de los autobuses con regulación semafórica y en el contacto con las rotondas que delimitan el vial.
Ambas glorietas dispondrán de un carril de entrada hacia Clara Campoamor y de dos para abandonar la avenida. En el caso de la rotonda de Pontepedriña, ese doble contacto no se contemplaba inicialmente, pero se suma ahora tras los estudios que indicaban que ese punto sería conflictivo con un solo carril por los flujos existentes ya, no por la incidencia expresa de la actividad de la estación, según el concejal Jorge Duarte.
Pero el proyecto definitivo también muda la preferencia de CA a la hora de disponer una línea vegetal central (se irá a los bordes) y de habilitar en una única plataforma los dos sentidos de circulación para bicicletas. Estos, definitivamente irán separados. Se localizarán entre la capa de rodadura para vehículos y las líneas arboladas, que tocarán con las aceras.
En cualquier caso, se mantienen los usos anunciados por CA, priorizando los autobuses, pero también el tráfico peatonal, porque «o 65 % dos accesos á estación son camiñando», sostiene Duarte, quien vincula esa especialización del vial con la pretensión de que el tráfico privado busque salida a través del túnel del Hórreo, para lo que están planteando cambios en la señalización al Ministerio de Fomento.
La principal conexión peatonal con la estación se resolverá en una plaza con un tratamiento diferenciado y unos centímetros elevada sobre la calzada (similar al cruce de Xeneral Pardiñas con Montero Ríos) y que desembocará en el margen de las brañas de Sar, unos metros más abajo del punto de acceso rodado a la estación. Por ella habrán de pasar, no obstante, buena parte de los autobuses que entren y salgan de la estación, que, dice el edil, serán bastantes menos que los que hace días apuntaba el candidato socialista a la alcaldía.
Donde Bugallo hablaba de 847 autobuses diarios (sumando entradas y salidas) en base a un estudio que la firma Idom había hecho para la Xunta, Duarte habla de 430, la mitad, y con una organización en la salida con la que los autobuses no interrumpirían el tráfico más de 3 minutos, la cadencia de cualquier semáforo, precisa. Sin embargo, la diferencia real se queda en un 20 %: Bugallo contemplaba que todos los buses recalarían en la estación, pero no será así. Los 230 diarios (sumando también llegadas y salidas) del transporte comarcal de Ames, Teo, Brión y Oroso pararán en el Hórreo, en un carril que Raxoi considera infrautilizado, con lo que se dará respuesta a la demanda «da veciñanza da Rosa» para sacarlos de allí.
La frágil memoria de Duarte
Duarte dedicó buena parte de la presentación ayer sobre Clara Campoamor a rebatir a la Xunta y a Bugallo, que cuestionan este proyecto. Este último anunció incluso que si tiene ocasión de gobernar, lo paralizará, en el caso de que CA lo licite. Pero ni el ejecutivo de Noriega está en esa línea ni Duarte cree que deba verse condicionado por el PSOE, ya sea desde el gobierno o la oposición. «Ten informes técnicos e de Tráfico e non tería sentido parar este proxecto», aducía, para hacer gala de una frágil memoria cuando se le planteó que CA había parado proyectos del PP cuando llegó al gobierno para revisarlos y priorizar inversiones. «Non se parou unha soa licitación en marcha», dijo. Pero CA sí se tomó unos meses para revisar, entre otros, el de Montero Ríos, cuando ya había propuesta de adjudicación. Y rescindió el contrato para demoler la Casa da Xuventude, lo que supuso que Raxoi afrontase una indemnización de casi 6.000 euros.