¡Y punto!

Susana Luaña Louzao
Susana Luaña EL MIRADOR

SANTIAGO

Hace ya tiempo que me hice callo y dejaron de escandalizarme las faltas de ortografía y el descuido con el que, incluso personas preparadas, escriben en las redes sociales. Pero está visto que esa despreocupación se ha extendido a ámbitos hasta hace nada impensables, y así, esta semana, mientras esperaba a que me cobrasen en el súper, observé con tiempo y paciencia un reclamo publicitario en un gran cartel que al parecer no había pasado por los filtros convenientes. O eso, o la convivencia con los continuos ataques a las reglas ortográficas acabaron atrofiando mis entendederas. Decía así: «¡Para tu!». Y yo me paré. Una, porque había cola y no me quedaba más remedio. Y otra, porque le di vueltas y vueltas a ver qué quería decir. Iba dirigido indirectamente a padres sufridores de locos bajitos que salen de casa de la mano con la esperanza de regresar con cualquier macaco nuevo por un puñado de monedas. Supuse que la frase invitaba al pequeño a pararse, pero entonces, se tendría que haber escrito «¡Para, tú». Con coma y acento, esos incómodos signos ortográficos que son como la figurita de porcelana de la abuela, que por molesta acabamos olvidándola en el fondo del baúl de los recuerdos. O quizás no. A lo mejor el mensaje hacía referencia a un tercer protagonista ausente que sería en realidad el beneficiario del lindo osito que sonreía en el cartel. «Para tu...» hermana, para tu primo, para esa chica que te gusta, pensé yo. Pero de ser así, faltaban tres puntos suspensivos, una incomodidad elevada al cubo.

Si alguien sabe la respuesta, que me la diga, pero con cada coma en su sitio, por favor. Para entendernos. ¡Y punto!