El Concello requiere a los placeros que eviten el consumo dentro de la nave 5
SANTIAGO
Los restauradores dicen que, aunque su principal función es servir menús para llevar, no se prohíbe comer en los locales
19 oct 2017 . Actualizado a las 13:51 h.La nave 5 de la Praza de Abastos no consigue librarse de la polémica que la persigue prácticamente desde que comenzó a ser vaciada para su restauración. En el proyecto de rehabilitación de la praza ya se contemplaba que una de las naves, concretamente la número cinco, sería destinada a hostelería. En su origen se habló de darle un aire similar al de la plaza de San Miguel, e incluso se pensó en copiar el modelo del mercado barcelonés de la Boquería. Desde entonces, fue moldeándose la idea, hasta que comenzó a funcionar en agosto.
Inicialmente, el Concello mantiene su postura de que los placeros de la 5 no pueden facilitar el consumo en el recinto. Por ello han remitido un requerimiento a los restauradores en el que les recuerdan que deben intentar evitar el consumo directo. Además, se les explica que no pueden colocar elementos como taburetes sin autorización municipal. Este requerimiento no va ligado a una sanción, por lo que sus receptores entienden que solo se trata de una «nota informativa». Fuentes municipales insistieron en que «a xente vaia adaptándose a novo modelo. Co bo tempo apetece estar; pero cando chove e vai frío, a xente irá a comprar e levará para casa», explican.
De acuerdo con el pliego de condiciones, los puestos de la nave 5 tienen que ser destinados a productos elaborados o semielaborados, y que «o principal destino» será «o consumo en domicilio». En este punto se centra toda la polémica. Mientras, el equipo de gobierno insiste reiteradamente en la idea de que no se permitiría comer en la nave, y retiró sin previo aviso, todas las mesas del pasillo central. Los restauradores allí instalados consideran que la referencia al «principal destino» (servir comida para llevar) no excluye que no pueda haber otros. A esto se agarran para defender que cumplen con la normativa. «Yo no le voy a prohibir a la gente tomarse el aperitivo en la nave o en otro sitio de la vía pública», apunta Ramón Barreiro, promotor de algunos de los locales. Una opinión que comparten todos los demás. El del local de comida asiática también tiene claro que, aunque el 45 % de las ventas son a domicilio, el resto de los clientes degustan el sushi junto al puesto. Todos aclaran que, en los locales, se dispone de recipientes para que los clientes adquieran sus productos para degustarlos fuera de la nave, pero admiten que la mayoría los toman en el recinto.
Y sobre los taburetes, algunos restauradores se preguntan la diferencia entre ese elemento y una persona de pie. «Vienen a ocupar lo mismo y es una cuestión de comodidad», apunta uno de los placeros. Otro ironiza «si será mejor que estén sobre un taburete, o que vayan comiendo por toda la plaza como ocurría antes».