La Asociación contra el Cáncer realizó ayer una de las cuestaciones con más presencia política: Martiño Noriega, Alberto Núñez Feijoo y otras representaciones municipales y autonómicas se acercaron a las mesas y a las huchas para aportar y departir sobre los fines de la entidad. Su presidenta, Luz María Hernández, insiste en explicar que lo recaudado se destina a los servicios que ofrecen -logopedia, atención psicológica, banco de pelucas y otros- y para financiar proyectos de investigación orientados a vencer el cáncer.
Las asociaciones representantes de personas enfermas y sus familiares tienen cada vez más visibilidad en Santiago. Colaboran en elaborar libros blancos sobre su problema de salud; contratan profesionales, que suplen servicios que no les ofrecen las administraciones (o no les ofrecen todo lo que necesitan); organizan actividades formativas; denuncian situaciones de listas de espera exageradas y que ven injustificadas; o también reconocen a profesionales y celebran actos de convivencia y de intercambio de experiencias. Hay casos de promover empresas y preocuparse por la integración laboral; atender centros de día; o impulsar que los colectivos que representan y defienden accedan a una vida independiente. Y, por supuesto, apoyos a la integración escolar, demandas de eliminación de barreras y, en definitiva, reivindicaciones para que no se les olviden y se tenga en cuenta su derecho a una mejor calidad de vida.
Cuestaciones y actos semejantes se rentabilizan para devolver la solidaridad recibida.
Porque, de momento, nadie sustituye su labor.