Contra la ruina

Ignacio Carballo González
Ignacio Carballo LA SEMANA POR DELANTE

SANTIAGO

Demasiados años llevamos escuchando razonables voces de alarma ante la progresiva desvitalización residencial del casco monumental de Santiago, y demasiados años de inmovilismo de las Administraciones lo condenan a la terciarización, a la voracidad del sector turístico, a la musealización, a la pérdida de los vecinos y el comercio que le dan vida ciudadana. Por eso, el diagnóstico previo a la revisión del Plan Especial -muy sesuda para descubrir lo obvio- no debe extrañar a nadie, si acaso en lo benévolo de su radiografía porque cabría pensar que el deterioro del patrimonio inmobiliario residencial podría ser incluso peor que esos 173 edificios en estado de abandono y 68 mal conservados. Va siendo hora de que el Consorcio de Santiago cambie de prioridades y en vez de dirigir el grueso de sus dineros de rehabilitación a monumentos, o sea, a la Iglesia -que debiera poner algo más de su parte- se centre en mejorar las condiciones de habitabilidad de la zona histórica. Pero no solo potenciando las ayudas a la rehabilitación de viviendas e incentivando que los propietarios e inquilinos acudan a ellas, sino también mejorando los deteriorados espacios urbanos y la accesibilidad, promoviendo también la recuperación y puesta en el mercado de bajos comerciales... Este frente restaurador deberá estar acompañado por otros dos tanto o más importantes: la puesta en práctica de una inaplazable política social de vivienda para evitar que el acceso a un piso siga siendo misión imposible incluso para las rentas medias y la flexibilización no destructiva de las normas de rehabilitación y usos. Urge, antes de que amenace ruina.