Ahora está prohibido rendirse


Ya en los primeros compases vimos cosas que se repiten demasiado últimamente, como la falta de intensidad tanto en ataque como en defensa, que nos llevan a ir a remolque durante muchos minutos.

Después de dos cuartos iniciales para olvidar, el Obradoiro salió con la intensidad defensiva que requería el encuentro. En un abrir y cerrar de ojos se metió en el partido, influyendo en esta situación el acierto en ataque con acciones plenas de confianza y determinación.

Llegamos al último cuarto y después de unos minutos el Obradoiro se pone 61-62. A partir de ahí, nuevo apagón. Varias malas decisiones defensivas y la falta de acierto en ataque condenaron al conjunto que entrena Moncho Fernández.

Lo más positivo fue que se consiguió salvar el basketaverage, que al final puede hacer buena falta. La clasificación se aprieta por abajo, pero ahora más que nunca está prohibido rendirse. Ni jugadores, ni afición, ni cuerpo técnico se lo pueden permitir.

Somos los que estamos y así será hasta el final. Falta frescura en algunos jugadores, tanto mental como física. Es hora de recuperarles a todos para un tramo final decisivo. Será difícil y se sufrirá, pero entre todos lo conseguiremos.

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