De los cuatro jugadores del júnior del Real Madrid que dieron el salto a la ACB, es el que está promediando más minutos y más puntos
09 mar 2016 . Actualizado a las 13:37 h.Aunque no lo parezca, Santi Yusta tiene 18 años, está en su primer año en la universidad. Es uno de los cuatro integrantes del Real Madrid júnior que lo ganó todo la pasada campaña en su categoría y que han dado el salto a la ACB. Y de los cuatro, es el que más cuota de protagonismo está consiguiendo. Ha participado en los veintidós encuentros disputados hasta la fecha en la Liga Endesa, con un promedio de 14 minutos y 6,6 puntos. A continuación se sitúa Doncic, en el Real Madrid, que acaba de cumplir los 17 años (veinte partidos, 14 minutos, 4,6 puntos). Andrés Rico, base del Gipuzkoa Basket, ha tomado parte en dieciocho contiendas (10 y 2,7). Y completa el cuarteto el pívot Cate, del Sevilla, con una presencia más testimonial, en ocho jornadas (5 y 2).
Cuando el Obradoiro llamó a las puertas de Yusta, lo hizo con todas las consecuencias, para que se convirtiese en uno más de la plantilla. Y ese fue un factor determinante para que el alero escogiese Sar como primer destino.
Primera señal en pretemporada
No tuvo que esperar a que comenzase la campaña para saber que aquella declaración de intenciones no era una mera estrategia de negociación. En plena pretemporada, la FIBA lo convocó para una exhibición similar a un all star, entre varios jugadores de su generación. El Obradoiro no dio el visto bueno a la excursión y se lo explicó. No venía para hacer cupo ni bulto.
Han pasado veintidós jornadas y en la última ha firmado su mejor expediente hasta la fecha: diecisiete puntos y diecisiete de valoración. Yusta reconoce que en sus previsiones más optimistas no contemplaba tener tanta presencia en el Obradoiro: «Voy por delante de mis expectativas. No esperaba jugar tanto, que me dieran la confianza que estoy recibiendo. Estoy muy contento y confío en seguir así lo que queda de temporada y las que vienen».
Considera que la clave está en la confianza: «La he sentido desde el principio. Me han dado minutos, que es lo importante». Y más que por tener solo 18 años, porque «el primer año sénior es muy difícil conseguir tiempo en la pista. Espero responder y seguir mejorando».
En esa línea, el tiro de tres es uno de sus caballos de batalla, pero sin obsesionarse ni perder la perspectiva ni olvidarse de puntos fuertes como la defensa o el primer paso en sus entradas a canasta: «Ahora estoy pasando una mala rachilla en el triple. Pero hay que estar atento a todo, tratar de mejorar en todos los aspectos».
Uno de ellos puede ser la toma de decisiones, porque da la sensación de jugar siempre en sexta, más allá del marcador y las circunstancias de partido. Lo reconoce y lo achaca a que siempre trata de «dar lo máximo». «A veces no noto que el partido va más igualado -añade- y que quizás debería ir más lento. Pero creo que también tiene su lado bueno».
En clave de equipo, apunta a la línea exhibida en Manresa: «Es una victoria que nos ha dado mucho. La primera fuera de casa. Tenemos que seguir ese camino». Y eso pasa por una buena actividad defensiva, si bien subraya que no se puede desligar del ataque: «Si estás bien atrás es más fácil tener acierto ante el aro rival, y viceversa. Si tienes un buen día en el tiro, también es más fácil el trabajo de contención. Tenemos que salir como en Manresa, haciendo nuestro juego en los dos lados».
El apoyo desde la grada
Esa es la clave para el sábado, con el plus de «la afición de Sar. Ese apoyo cuando el partido está igualado o cuesta arriba ayuda muchísimo. Y la gente del Obra te lo da». Todo sumará en el intento de lograr la octava victoria. Llega un Fuenlabrada lanzado, haciendo una de las mejores campañas de su historia. Yusta advierte de que «están tirando muy bien de tres y también tienen mucho peligro en las entradas a canasta». Confía en que «no se sientan cómodos» y en que «la fortuna y los pequeños detalles» favorezcan al Obra.