Compostela Aberta traslada al Refuxio la polémica que ya hubo con el cese en Incolsa

santiago / la voz

SANTIAGO

Los problemas de comunicación entre Raxoi y la dirección han sido constantes

08 mar 2016 . Actualizado a las 10:42 h.

Primero fue Incolsa y ahora le ha tocado el turno al Refuxio de Animais. Compostela Aberta quiere cambios de gestión en ambos. Pero de momento lo único que ha evidenciado son prisas por promover los relevos en sus direcciones, renunciando en principio a orientar esos cambios con los responsables actuales. Puede hacerlo. Lo avalan los informes que ha requerido. Se trata de contratos de alta dirección donde la confianza en el cargo es esencial, aunque desde el plano político la oposición también demanda que se justifique la pérdida de esa confianza con la valoración de la gestión.

Así lo requirió en el caso de Incolsa tras frenar en primera instancia un cese que prosperó en el segundo intento con el apoyo del BNG y que está ahora mismo pendiente de que se adjudique el nuevo puesto, en proceso de licitación. Y prosperó con la posición en contra del PP y la abstención del PSOE, que aunque no consideró justificada la decisión de CA también entiende, como los nacionalistas, que un nuevo gobierno tiene derecho a conformar sus propios equipos.

Pero esa premisa no fue suficiente para el relevo de la directora del Refuxio de Animais. Al menos de momento. La oposición ha frenado de nuevo el primer intento de Martiño Noriega y su concejala del área, Noa Morales, de prescindir de Paloma Aguirre en la dirección del refugio, un servicio que depende de la fundación pública Refuxio de Animais, la que marca las directrices a la gestión, si bien su presidencia y vicepresidencia recaen en el alcalde y en Morales. Que la confianza en este caso está rota es notorio. Pero ello no quita que le exijan al gobierno que la justifique desde el punto de vista de la gestión y que la acompañe del modelo que quiere impulsar. Ni tampoco que se apunte a Morales como responsable de una crisis que tiene su origen en un error de la propia edila sobre el número de sacrificios del recinto: 600 al año, dijo en noviembre, cuando esa era la suma de todo el mandato pasado.

Precisamente, el 2015 había sido el año con menos sacrificios (46). Y no hubo rectificación oficial hasta cuatro días después, y a preguntas de los medios al alcalde después de que la propia Aguirre hubiese corregido públicamente el dato el día anterior ante el problema de imagen que ello estaba ocasionando al refugio, y tras solicitárselo a la edila -de baja esos días- y a Noriega.

La polémica puso en evidencia un problema de incomunicación entre la dirección del recinto y la edila que ya venía de atrás, a tenor de la carta que Aguirre dirigió a los miembros del patronato, por «cauces internos», y en la que no solo denunciaba que Morales no estaba desempeñando la vicepresidencia con la «dedicación e dilixencia» que serían exigibles, sino que advertía un trato «discriminatorio e marxinal» al refugio frente a otras entidades de protección animal, con las que Raxoi puso en marcha una campaña a la que no se invitó al refugio y cuando desde junio este no tuvo respuesta sobre la que había aprobado meses antes su patronato. Los problemas de entendimiento llegaron al extremo, negado por la edila, de que cualquier comunicación de la directora debía hacerse desde octubre a través del secretario de la fundación, un técnico del Concello, después de que Aguirre insistiese en reclamar atención para una colonia de gatos en el antiguo hospital de Galeras que atendía una voluntaria ajena al refugio y que se encontró con problemas para su asistencia al vallarse todo el recinto.

Morales dice «non ter a sensación de que pasaran este tipo de cousas» en cuanto a la comunicación, ciñe la derivación de esos contactos con el técnico únicamente a las cuestiones técnicas que le venía planteando Aguirre y justifica en esa carta la pérdida de la confianza en la directora.