«Santiago era unha cidade pechada»

xosé manuel cambeiro SANTIAGO / LA VOZ

SANTIAGO

Álvaro Ballesteros

El ex director del Colexio de Xordos recuerda el cambio notable que sufrió la institución que dirigió hace unos años y en la que había 150 alumnos

04 ene 2016 . Actualizado a las 09:01 h.

José es un hombre amable y tranquilo, que pasea a sus dos perras pastoras por Taragoña, su localidad natal. De pequeño, como era monaguillo y no era «retorcido de todo», el cura taragoñés le trajo al Seminario Menor de Santiago: «Foi unha etapa moi bonita a do Seminario. Abriume cantidade de portas, ideas, cultura e amizade. Había unha apertura cultural grande, con excelentes profesores como Miramontes, Reimúndez, Cerqueiro,...». Sigue manteniendo contactos frecuentes con los componentes del curso.

Desde la colina de Belvís, con la vocación teológica aún ondeándole, bajó al Burgo das Nacións para iniciar Maxisterio. Hizo la carrera trienal, vivió la ciudad por dentro y recorrió el Franco con sus colegas: «Daquela o Franco era o Franco do taceo, non dos restaurantes. Nesa rúa paseabas, bebías e cambiabas novelas de vaqueiros. Pero todo ten que evolucionar». Hacia el turismo: «Antes Santiago era unha cidade pechada, pero hoxe está ateigade de turistas e peregrinos».

Se fue unos meses a Suiza, para agenciarse el garbanzo, y allí alguien le sugirió que dirigiese sus pasos al Colexio Rexional de Xordos. ¿Y por qué no?, se dijo. Se especializó en fisiología del lenguaje. Le impresionó ver al sacerdote Torres Queiruga oficiar una misa mediante el lenguaje de las señas e interrelacionarse con los sordos de tal guisa, además de usar la voz: «Eu cando cheguei non coñecía nin a linguaxe nin o mundo dos xordos. Fun aprendendo pouco a pouco ate integrarme nese escenario educativo». Un escenario en el que bullían 150 sordos y «moi bos profesores».

José recuerda, entre las actividades que se promovían, el espectacular belén viviente con la actuación de sesenta alumnos y con el involucramiento de todos los estamentos del colegio. También se representaba la Pasión. «Asistían as principais autoridades civís e relixiosas», evoca.

Educación viva

Tras su desempeño como educador, le tocó hacerlo como director del centro, primero en la actual sede de la Xunta y luego en los Combonianos. Le llovieron medios económicos y técnicos que antes no se recibían, y el Centro Rexional de Xordos sufrió bajo la dirección de Tubío cambios importantes que modernizaron la entidad, sus dotaciones y su educación: «A educación fíxose práctica, real e viva». Los alumnos estaban inmersos en un sinfín de actividades y viajaban a a menudo. Incluso participaron en una sesión en el Parlamento europeo. «Foi un cambio tremendo», dice José.

También se registraron aportaciones como el Centro de Conducta o el CRE (centro de reeducación): «Pelexamos moito pola creación dos CRE e conseguímolo. Hoxe hai un en Santiago, outro en Coruña e un terceiro en Ourense», comenta Tubío.

Estuvo muy bien acompañado al frente de la institución: «A verdade é que formábamos un magnífico equipo de traballo, que é a maneira de facer cousas». Hoy la educación bimodal (señas y voz) que imperaba en el centro de los Combonianos giró hacia el lenguaje signado como prácticamente único. «Non sei cara onde leva iso, se é bo ou non. Pode que o sexa, non cho sei», refiere.

Eso sí, la cifra de 150 sordos internos de los años 80 ha pasado a la historia. Hoy son muy pocos los internos. ¿A qué se debe? «A varios factores: nacen menos fillos, a medicina avanzou e reducíronse as enfermidades que derivaban en xordeira e hai unha maior integración nos sitios onde viven».

José, que ha vivido en Compostela desde los 12 hasta los 62 años y aquí ha fraguado su vida familiar, se siente muy compostelano. Pero ha decidido que su nuevo tramo vital se desarrolle en Taragoña y ahí reside ahora.