Matemáticas y química

Manuel García Reigosa
M. G. Reigosa EL PERISCOPIO

SANTIAGO

Las victorias en la cancha y la seriedad en los pagos son dos indicadores claves para medir la buena salud de un club deportivo profesional. Por ese flanco el Obradoiro está haciendo los deberes con nota en las últimas campañas, además de arrancar bien el presente curso.

A menudo, los grandes valores tienden a eclipsar pequeñas buenas noticias que también contribuyen a la buena salud de la entidad. Y esta semana ha habido dos de las que suman, aunque pasen más inadvertidas. Y las dos tienen su raíz en una cantera que poco a poco va cogiendo cuerpo.

Una fue el debut en ACB de San Martín. No quiere decir que ya esté todo hecho, ni mucho menos, pero sí que se encuentra en el buen camino. Además, para él y para sus compañeros de equipo júnior es un aliciente. Y parte del éxito del buen arranque que está protagonizando el primer plantel también es de los chavales que han estado al pie del cañón durante la pretemporada en los entrenamientos.

La otra es la puesta en marcha de la Peña Miudiño, que también tiene mucho que ver con la cantera porque está integrada, en buena medida, por niños que juegan en los equipos de base y por sus padres. Y conviene valorar debidamente la presencia de tres jugadores y del cuadro técnico en la puesta de largo de la peña, porque esa cercanía que siempre muestra el equipo con la afición no tiene precio.

Que las matemáticas cuadren siempre es importante. Y si los números están acompañados de buena química, tanto mejor.