Expectativas y exigencias

Manuel García Reigosa
M. G. Reigosa EL PERISCOPIO

SANTIAGO

No es lo mismo confeccionar un proyecto para estar entre los cuatro primeros que armar un equipo con ambición para tratar de meterse en puestos de promoción. Ese matiz no lo ha manejado bien el Compos, ni la temporada pasada ni esta, y en un contexto de resultados adversos, como el que está atravesando, puede volvérsele en contra.

Normalmente, la exigencia del ascenso la marcan los presupuestos. En Preferente y en Tercera sí estaba obligado a pelear por esa meta. En Segunda B, en cambio, esa superioridad se diluye, porque entre sus rivales los hay con más dinero y con más masa social.

Respecto a la pasada campaña ha conformado un plantel que no muerde tanto en el campo y que tiene más calidad. Hasta el momento, sin embargo, no ha encontrado el molde. Los resultados no acompañan. El fútbol tampoco, a pesar de la mejoría de las dos últimas jornadas. Y al haber puesto las expectativas por delante de la prudencia, la desazón es mayor.

Si el sábado suma los tres puntos en Valladolid, dará caza a los pucelanos. Pero, si pierde, verá como se distancian en seis puntos. Ese es el jardín en el que se ha metido el Compos. Tiene tiempo, margen y potencial para hallar la salida. Incluso para soñar. Pero conviene que no se despiste y encuentre más pronto que tarde la fórmula que le permita sumar. Como solía decir uno de los predecesores de Alonso en al banquillo, Luis Ángel Duque, «la cera que alumbra es la que va delante».