Los participantes derrocharon imaginación para elaborar prendas de gran trabajo
18 feb 2015 . Actualizado a las 11:00 h.El desfile del entroido del 2015 será recordado por haber sido uno de los mejores de las últimas dos décadas en Santiago, tanto por la calidad de los disfraces y carrozas como por la excelente puesta en escena de los integrantes de las comparsas a lo largo del recorrido, así como por el numeroso público que abarrotó las calles para disfrutar la jornada. El desfile, por vez primera, fue abierto por una representación del Entroido da Ulla, compuesto por cuatro Correos y diez Xenerais de Angrois, Marrozos, O Eixo y Aríns. Tanto los jinetes como los caballos iban engalanados con sus vistosos trajes sin portar los adornos de la cabeza debido al viento. Tras ellos, los demás participantes sorprendieron por su vistosidad y su gran nivel.
La segunda novedad, junto a la presencia de los Xenerais da Ulla, fue la participación de una comparsa de Geriatros, en la que destacaron miembros de avanzada edad derrochando simpatía. Entre las más numerosas, la de Estrelas da Noite, de Tomiño, con casi un centenar de personas; y la Feria, de San Lázaro, en la que sus 36 integrantes iban ataviados como carros de choque, tiovivo, montaña rusa y, entre otros elementos, una tómbola y una heladería. Si el desfile de ayer fue un derroche de imaginación de sus participantes, el trabajo de la mayoría de las prendas despertó la admiración del público. La casita de chocolate hecha con botellas de plástico aportó el mensaje de la apuesta por el reciclaje en el desfile.
Escenas históricas
Entre las carrozas, la más llamativa volvió a ser la vinculada al mundo histórico. Este año un caballo de Troya rivalizó con la Estatua de la Libertad sumergida en el mar de la comparsa de la saga del Planeta de los Simios. Otros que arrancaron los aplausos del público fueron los de la de La vida es un carnaval, aunque quizás por el tráiler que los transportaba y pro las dificultades que tuvo el vehículo para circular por las calles más estrechas del Ensanche. No faltó la mofa ni la parodia propia del carnaval de la mano de la comparsa de vacas con pañales y bacenillas para recoger sus deposiciones de la vía pública, en alusión a las sanciones impuestas a un ganadero de A Sionlla. También el robo del Códice desfiló ayer del otro Castiñeiras, el ex electricista de la Catedral, que iba acompañado por su mujer y el deán.