Siete ucranianos y una rusa dieron ejemplo para poner fin a la guerra
03 sep 2014 . Actualizado a las 07:00 h.Son muchas los motivaciones personales a la hora de realizar el Camino. Puede haber razones religiosas, espirituales y vacacionales pero pocos pueden presumir de un motivo tan ejemplarizante como el de este grupo de ocho jóvenes europeos. En sus filas se encuentran los ucranianos Marina Kulikava, Andri Grustetsky, Anastasiya Sclcel, Oleksandr Iaroshenko, Nelia Surus, Uliana Avtonomova, Uliana Bezpariuk; y la joven de origen ruso Yulia Matveeva.
A lo largo de los cien kilómetros que separan Sarria de Santiago derribaron cualquier tipo de barrera social-cultural y enseñaron una clara lección de convivencia. Estos europeos llegaron ayer a la praza do Obradoiro de la mano del programa educacional sin ánimo de lucro Altemus, con dos objetivos comunes: desarrollarse como personas e intentar, con su ejemplo, lograr la paz entre sus países de origen.
Altemus nació en 1999 gracias a Christine Medycky (Canada, 1958), que también acompañó a los jóvenes en la Ruta Xacobea. La fundadora cuenta que decidió crear este programa a finales de los noventa para «ayudar a crecer a muchachos que viven en países conflictivos, donde la democracia es inexistente, especialmente en el Este de Europa». En sus quince años de historia, Altemus ha asistido a más de doscientas personas de más de veinte nacionalidades distintas. Medycky cuenta que en ediciones anteriores contaron con la participación de serbios y kosovares: «Los chicos del mundo quieren conocerse mutuamente y averiguar qué hay del otro lado».
Este año la organización reunió a los participantes cinco días en un monasterio de Toledo. Tras su estancia en la capital de Castilla-La Mancha, los jóvenes junto a la coordinadora Medecky se desplazaron a Sarria para comenzar su peregrinación.
Sin prejuicios
Oleksandr Iaroshenko es un analista de mercado que se aventuró en este experiencia para huir de su rutina en Kiev: «Durante estos diez días desconectamos de todo, no usamos Facebook ni leímos las noticias. Limpiamos nuestra mente de la realidad». Subraya que este sistema de desarrollo y entendimiento personal es muy importante para las nuevas generaciones: «Es esencial porque la situación en Ucrania es muy complicada y queremos certificar que podemos entablar una amistad con los rusos. Deseamos la paz entre nuestros países y una relación sin fronteras». Añade que «el trato entre peregrinos es extraordinario y más que un espejo donde mirarnos».
Yulia Matveeva, la única rusa del grupo, destaca la tolerancia entre todos: «No tenemos ningún tipo de prejuicios y durante el Camino entendimos el otro punto de vista. Nos apoyamos unos a otros, nos reímos juntos y convivimos pacíficamente». «No hubo ningún tipo de obstáculo. El principal problema lo tienen los políticos, no nosotros», sentencia la chica de Petrozavodsk.
reportaje altemus reúne cada año a jóvenes de países conflictivos
«Queremos probar que podemos forjar una amistad con los rusos y una relación sin fronteras»
Oleksandr Iaroshenko
«Durante la estancia aprendimos el otro punto de vista y juntos convivimos pacíficamente»
Yulia Matveeva