25 años del atentado del Banco de España: «Creí que me iban a matar»

xosé manuel cambeiro SANTIAGO / LA VOZ

SANTIAGO

COSTOYA

La tragedia de As Praterías, en la que murieron dos guardias, conmocionó al país

09 mar 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

25 años del atentado del banco de españa

«Es increíble que veinte años después tuviera que declarar en un juicio contra los grapos»

Felipe Álvarez

«Al oír los disparos pensé que se habían cargado a mi compañero Felipe y dije: adiós amigo»

Porfirio Nistal

El suelo del Banco de España se tiñó de rojo el 10 de marzo de 1989, hace 25 años. Eran las 11.20 y la gente que paseaba por las Praterías se mostraba un poco quejosa de que anduviesen arrojando petardos por allí. Los petardos eran letales. Cinco grapos estaban asesinando a los guardias civiles que vigilaban la entidad bancaria, la única de España que sufrió un asalto. Los victimarios, al mando de Silva Sande, dejaron dos cuerpos inertes, una conmoción en el país y una fecha luctuosa en la ciudad.

Los grapos mataron a Pedro Cabezas y a Constantino Limia, pero pecaron de poco audaces para apropiarse de los 15.000 millones de pesetas (90 millones de euros) de la caja fuerte que les convertiría en los terroristas más ricos del planeta.

En el banco nueve empleados cumplían sus tareas rutinarias con media jornada por delante. En una mesa detrás del mostrador había cuatro personas moviendo papeles o manejando alguna máquina. Surge un estrépito en el área de la puerta. «Creí que estaban repeliendo una entrada agresiva. Pero de repente veo como alguien le dispara un tiro en la nuca a un guardia», rememora Porfirio Nistal, hoy prejubilado.

Vio caer a otro guardia, aún más cerca, pero una columna le ocultó la escena del disparo. Claro está, en ese instante el cerebro solo transmite la orden del sálvese quien pueda. La acristalada puerta exterior era un imposible, y Porfirio y demás empleados corrieron escaleras abajo hacia una dependencia inferior, aguardando verse encañonados en cualquier momento.

No llegaron a estarlo, pero sí su compañero Felipe Álvarez, que lidiaba con una impresora y permaneció inmóvil y con ojos de plenilunio. «Me quedé de pie, atónito, al ver morir a los dos guardias», comenta. Por supuesto, los grapos centraron su atención en él. Había una chica más que no logró huir, pero se quedó aterrorizada boca abajo en el suelo como animalillo agazapado e indefenso. Los terroristas la dejaron en paz.

Pero Felipe tenía el cañón de un terrorista en el cuello. «Lo tengo imborrable en mi mente 25 años después», dice. Le desagradó en medio de la terrible tensión del momento, y de sus gritos, el chorreo de sangre camisa abajo: «Sí porque al reventarle el cuello al guardia salió mucha sangre que se deslizó del arma a mi camisa». Una camisa que se la quedaría el juez, pero «lo trágico es que se han perdido dos vidas, no mi camisa».

Adiós, amigo

Un empleado, antes de escapar, había conseguido retirar la llave de la cámara acristalada del dinero. Felipe no se derrumbó. Extrañamente eufórico gritaba que la puerta no podía abrirse, que estaba blindada: «Creí que me iban a matar». Eso creyeron los compañeros ocultos cuando, después de escuchar «cabrón, hijo de puta, abre la puerta o te matamos» dirigidos al inerme Felipe, sonaron cinco disparos. «Inmediatamente pensé: se han cargado a Felipe. Adiós, amigo», evoca Porfirio, que dice estar viendo la escena como si ocurriese en ese momento. Los cinco tiros impactaron, sin éxito, en la puerta blindada del dinero, no en Felipe.

Como alguien había atisbado en la entrada del banco, y existía riesgo de que llegase la policía, los grapos huyeron sin el botín. Uno de los que se acercaron a curiosear fue Abelardo Regueiro, que trabajaba en una platería cercana con Augusto Otero, ya fallecido. «Vi a un individuo en la puerta con una cazadora floja y miré para él. Si sé que es un grapo no me acerco ni en broma», cuenta Abelardo. Fue precisamente desde esa tienda desde donde se avisó a la policía: «Tardaron un poco. Nos dijeron que allí había ya guardias». Claro que sí, pero muertos.