En junio de 1995, dos años después de la aprobación del avance, salió a la luz el documento refundido del Plan Especial del casco histórico. Meritoriamente vino salvando los trastos desde los años 60 la Comisión del Casco Histórico, pero hacía falta una normativa para una pieza tan valiosa de la ciudad que fijase las directrices para la conservación y potenciación del casco histórico. El documento empezó a surtir pronto efecto y a cosechar sus primeros frutos con la implantación de un programa de rehabilitación de viviendas.
Las políticas rehabilitadoras se fueron diversificando y hoy son media docena los programas en marcha, referidos a conservación de patrimonio, viviendas, locales, mantenimiento, acciones en espacio publico y nuevos equipamientos. Van allá, desde el inicio, más de 1.500 intervenciones en programas del centro histórico. Por lo demás, se duplicó la dotación de parques públicos, se construyeron cuatro aparcamientos, se acometieron infraestructuras culturales y abrieron unos setenta establecimientos nuevos. Numerosos premios rubricaron la trayectoria del Plan Especial.
Aspectos a retocar
Para el PP, el Plan Especial se volvió rígido en diversos puntos y Gerardo Conde Roa anunció en su programa electoral que revisaría el documento. Esa iniciativa la asume ahora el gobierno de Ángel Currás, en medio de polémicas como la del Colexio de Arquitectos, que solicita un debate público. El gobierno local considera que la «rigidez» del PE hizo que desde 1997 se perdiesen entre 2.000 y 3.000 residentes, dato que es motivo de controversias.
Entre los aspectos que se pretenden retocar están los materiales empleados en la restauración interior de edificios, que entre otras cosas acabarían con la discriminación entre inmuebles públicos y privados en ese tema; o la colocación de ascensores, puesto que son elementos que están vedados en muchos edificios, aunque sin embargo ha podido instalarse uno en el Museo das Peregrinacións.
La implantación de nuevas tecnologías en el centro histórico es otro de los ingredientes del nuevo planeamiento, así como la ampliación del uso comercial más allá de los bajos, en edificios enteros, para favorecer determinadas implantaciones.