Vecinos afectados de la zona vieja se quejan de que no pueden elegir
14 dic 2013 . Actualizado a las 07:00 h.La realización de obras privadas en el casco histórico sujetas a la empresa y presupuesto que decida el Ayuntamiento no es ningún caso aislado ni mucho menos. Aunque fuentes municipales habían manifestado que la denuncia hecha por un vecino de la zona podría ser excepcional, lo cierto es que el Concello ha tenido y tiene sobre su mesa numerosas intervenciones de este tipo referidas a la red de abastecimiento y saneamiento.
La Administración local tramita una media de tres obras de esta índole al mes, aunque hay períodos en los que esa media mensual se eleva a cinco. Fuera del casco monumental se ejecuta un promedio de cinco intervenciones, pero ahí no se da la problemática situación de la zona histórica.
Uno de los casos es el de una vecina de la plaza do Toural, E.F.N., cuya comunidad de propietarios tuvo que hacer frente a la rotura de una avería en la conducción de agua. La actuación se sitúa en el ámbito de la calle que la convierte en obra de iniciativa privada.
Pero la propietaria denunciante, que vive en el segundo piso del número cinco, cree que para tratarse de una obra privada el Ayuntamiento no le ha dado el mínimo margen para agenciarse una actuación al mejor precio posible para la comunidad. «Me presentaron un presupuesto y me dijeron que ese era el arreglo que tenía que hacer. Ni siquiera sé la empresa que la hace», explica E.F.N.
La reglamentación existente aclara que es Viaqua (antes Aquagest) la que ha de ejecutar la obra privada referida a la conducción del agua y esta ha de recurrir a una de las dos empresas que tiene asignadas el Ayuntamiento para el levantar la piedra en el centro histórico, una de ellas ourensana y otra la compostelana La Rosaleda.
«Precisamente lo del levantamiento de la piedra es lo que encarece la cosa. Son dos losas las que hay que mover y el presupuesto se nos pone en 512,75 euros», explica la persona afectada en el Toural. De esa cuantía, 370 euros corresponden a la piedra. Pero los vecinos del número 5 no pueden elegir nada. La obra y su importe se les pone en la mano. «Tienes que aceptarla sí o sí», se queja la denunciante. Más aún, «el ingreso tienes que hacerlo por anticipado en una cuenta de Viaqua porque de lo contrario no hay obra».
En el seno de la concesionaria, acostumbrados al recelo o descontento del personal, han de explicar continuamente los puntos de la reglamentación de abastecimiento y saneamiento. Hay voces que sostienen que la imposición no tiene cabida y que el reglamento debe ser cambiado y otras que piden exención de pago o bonificaciones.