Correos clasifica en Lavacolla 4.500 paquetes y 800.000 cartas cada día
10 oct 2013 . Actualizado a las 07:00 h.Desde que una persona deposita en un buzón una carta o entrega un paquete en cualquiera de las oficinas de Correos de Galicia, un minucioso proceso se pone en marcha para conseguir que el envío llegue a su destino sin incidentes. Independientemente del lugar donde esté ubicado el buzón o la oficina, todos los envíos de Galicia son conducidos por camiones o furgonetas al Centro de Tratamiento Automatizado (CTA), situado en Lavacolla, donde se clasifica para ser enviado al destino deseado.
La clave del éxito queda, en gran parte, en manos de las máquinas, pero «para cuando la máquina no detecta correctamente los datos están las personas», aclara José Ramón de la Fuente, responsable de la CTA. Las cartas y los paquetes entran en líneas de clasificación distintas. La de los paquetes cumplió el pasado 24 de septiembre un año de funcionamiento y el éxito ha sido rotundo. Cada día clasifica 1.500 paquetes que salen desde Galicia hacia cualquier punto de la geografía mundial y recibe otros 3.000 que tienen como destino alguna de las localidades gallegas. «La clave del éxito está en el código postal», insiste De la Fuente. La máquina lee la dirección del envío y deja el paquete en la caja correcta. Si hay duda, la máquina deriva el envío a una zona común donde una persona la resolverá. Este sistema ahorra tiempo, lo que permite reducir considerablemente el plazo de entrega.
En el caso de las cartas, el proceso es similar aunque con un volumen muy superior. Cada día, por el CTA de Santiago pasan 800.000 cartas, de las que 90.000 se quedan en Galicia. La clasificación está automatizada al 100 %.
Las montañas de cartas pasan por una máquina, bautizada como la «bombonera», donde se ordenan por tamaños. Después pasan por otra máquina, que lee el código y deja la carta en la casilla de la localidad gallega o, en el caso de los envíos nacionales, en la caja de la ciudad. Esta máquina clasifica 38.000 cartas gallegas por hora y 41.000 del resto de España.
Si el código no se lee o le genera dudas a la máquina, los trabajadores de la central reciben una imagen en su ordenador y resuelven la duda de la máquina. En el caso de Santiago, los envíos son clasificados por el nombre del cartero que recibe sus cajas cada día.
Reportaje centro automatizado