El placer de tocar tu órgano

x.r. santiago / la voz

SANTIAGO

Álvaro Ballesteros

Mañana la Real Filharmonía, dirigida por Ros Marbá, interpretará la Misa de Bach. Un concierto impresionante, con varios solistas y un músico sevillano que tocará el órgano, Abraham Martínez. Que uno personalice este caso obedece a un hecho sorprendente: el intérprete es el creador del instrumento y del sonido que brotará del mismo.

Fue en el 2008 cuando Abraham ideó la iniciativa de poner en el mercado, a fin de paliar la escasez de órganos para conciertos de música antigua, un instrumento novedoso con un sonido de calidad. Él es músico y restaurador, y hubo quien le aguijoneó el ego al recordarle que reparaba pero no construía. Se puso manos a la obra a lo largo de dos años y consiguió un órgano nuevo que provoca la admiración generalizada. «Invertí tiempo, dinero y trabajo para lograr un instrumento único, que nadie ha hecho», resalta. Nació así el denominado órgano positivo.

Sonaba como los ángeles y, claro, pronto empezaron a llamarle desde distintos puntos para solicitarle órganos en alquiler. Y uno de los que apelaron al dispositivo sonoro de Abraham fue la Real Filharmonía, hace cuatro años, a fin de interpretar la misa de Mozart que presidió el Papa. Ros Marbá quedó maravillado y mañana lo tendrá en la orquesta para desarrollar el bajo continuo a lo largo de casi dos horas y media.

Lo curioso, y a la vez grandioso, es que Abraham construyó su órgano sin haber estado en ningún taller. Es un autodidacta. A diferencia de otros constructores, ha diseñado un órgano especial «sin copiar ningún instrumento antiguo ni ningún otro». Él mismo señala que «es un caso excepcional» que confluyan en la misma persona el constructor y el intérprete. Pero él acopiaba conocimientos de carpintería, mecánica, ingeniería y manualidades. Es decir, los ingredientes precisos para acometer el diseño de un instrumento nuevo y original.

crónica un músico y restaurador lo hará sonar en el auditorio