«Vi la amistad y la hipocresía»

xosé manuel cambeiro SANTIAGO / LA VOZ

SANTIAGO

XOÁN A. SOLER

Fue la primera y única mujer que presidió Compostela Monumental

21 ene 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Esperanza jugó de niña en el patio de La Salle y en los jardines del alrededor. Años más tarde brotaría ahí como una seta gigante el Centro Galego de Artes Contemporánea. Y no le gustó: «Me pareció una aberración. Con el tiempo te acostumbras, pero sigo sin estar conforme con esa obra. No pega ahí». Sí elogia el parque de Bonaval, le parece precioso, pero echa en falta asientos: «Usamos la hierba, pero si está húmeda no es plan».

Quería ser guía turística y se fue a hacer la carrera a A Coruña. Luego se lo pensó mejor: «La profesión me obligaba a andar de un lado para otro y me pudo la morriña. Yo no quiero moverme mucho de Santiago». Eso sí, su estancia en la ciudad herculina le sirvió para observar las diferencias de coruñeses y compostelanos: «La gente de Santiago es más sencilla y campechana. Pero los de A Coruña están más unidos en sus causas, por ejemplo en la deportiva».

La joyería Bao, fundada en 1934, ha sido su destino. En ella vio trabajar a su abuelo y en ella sigue Esperanza. La crisis es pertinaz, pero la tienda mantiene su trayectoria. «Ir hacia atrás, nunca, solo para coger impulso», exclama arengadora.

Aunque las ventas se reducen, y la baratura se impone, su optimismo luce incólume: «No soy una persona negativa. Con llorar no voy a vender más. Además, hay situaciones humanas realmente injustas, más que la mía o la del funcionario que ha perdido esa paga extra que a nosotros nos repercute económicamente en las Navidades». Tiene la impresión de que la crisis «aún no ha tocado fondo».

El panorama triste del comercio del casco histórico y la posibilidad de aportar iniciativas le indujeron a asumir la presidencia de Compostela Monumental. Fue la primera mujer en hacerlo, aún es la única, e incorporó a las primeras féminas a una directiva en la que hasta entonces solo figuraron varones. «Habrá gente que considere que lo hice bien y gente que no. Y hay quien critica, sin asumir retos, porque criticar es muy fácil».

El Pilar

Volvería a ejercer el cargo, pero con más tranquilidad: «Me levantaba cada mañana y miraba a ver por donde venían los golpes». Fue una experiencia estresante, de plena dedicación, apartidaria y provechosa: «Hice grandes amigos y descubrí a muchos hipócritas. Aprendí a valorar la amistad».

Esperaba quebraderos de cabeza al principio y un camino menos empedrado luego: «Fui una ingenua, pero pronto me apercibí de que la intranquilidad era algo omnipresente. Tuve más colaboración en el último tramo de mi mandato». A Esperanza le ilusionaba el impulso de un casco histórico comercialmente pletórico y dinámico, y por eso sintió en el alma que no cuajase un buen proyecto en los antiguos almacenes El Pilar: «Había excelentes iniciativas para ese edificio, pero ponían pegas y no dejaban tocar la estructura. Llegó Caixa Galicia y consiguió lo que quiso, porque poderoso caballero es don dinero. El uso que se le dio al inmueble no me gustó nada».

La implantación del complejo de As Cancelas tampoco es para ella un plato apetecible: «Es demasiado para Santiago. Se potencian más los centros comerciales que el pequeño comercio. Es difícil competir con ellos. Nos sentimos desamparados».

compostelanos en su rincón esperanza prol bao