«Esta carretera se las trae»

n.r.n. / I.c. santiago / la voz

SANTIAGO

Álvaro Ballesteros

El accidente mortal de Boente, en Arzúa, destapa el peligro de la N-547

18 oct 2012 . Actualizado a las 11:52 h.

Quien más, quien menos, los vecinos de Boente (Arzúa) han tenido malas experiencias en el tramo de la N-547 que atraviesa su parroquia, donde ayer murieron tres personas de una misma familia cuyo turismo chocó con un pequeño camión. «Esta carretera se las trae; si llueve, ve con pies de plomo porque te vas». Isabel Alonso, vecina de la zona, destrozó su coche hace casi dos años cerca de allí, en «la curva de la parrillada», en A Castañeda. No fue ella sola, «en ese mismo mes se salieron en ese punto 28 coches». Los conductores pierden el control cuando el vehículo bota al tocar un resalte del firme junto al arcén. «Y no era un problema de velocidad», aclara Isabel.

El de A Castañeda es uno de los puntos negros del tramo entre Arzúa y Melide de la nacional, pero, «en realidad, todo es un punto negro», explica José Aller tras la barra de la cafetería del albergue Boente. Aller lleva pocos meses en esta localidad, pero narra las trágicas historias del vial como un veterano y saca sus conclusiones: «Ya que el trazado difícilmente lo van a corregir, lo mínimo es poner un firme drenante, pero no gastan nada en mantenimiento. ¿Quién se lo lleva? Porque alguien se lo llevará...».

El trazado de las «curvas de Boente» y el firme inadecuado con escasa capacidad drenante hace que, cuando llueve, se convierta en una pista de patinaje. Pero no solo con el firme mojado, porque los vecinos recuerdan que el último accidente, ocurrido en el mismo punto donde ayer murieron tres personas, se produjo en seco, el 1 de septiembre, cuando uno de los motoristas de la Guardia Civil en la etapa Palas de Rei-Puerto de Ancares de la Vuelta Ciclista España se salió de la carretera. El guardia tuvo más suerte. A unos 50 metros en dirección a Santiago tuvo lugar hace tres años el último accidente mortal en Boente. Un tráiler se llevó por delante un coche que circulaba hacia Melide, cuyo conductor, de 46 años, falleció.

La carretera Lugo-Santiago, pese a que fue reformada hace unos años, sigue engrosando su trágico historial. Su trazado sinuoso y su denso tráfico, con muchos vehículos pesados, la sitúan entre las más peligrosas de Galicia y la de más accidentes graves del entorno de Santiago.

Esperando la autovía

Técnico de imagen y sonido que al enamorarse del Camino cambió los decibelios en Madrid por un albergue-mesón (Os Albergues) en Boente, Mariano Dios ve la autovía Santiago-Lugo como una remota solución para la trágica N-547. «Todas las ciudades gallegas ya tenían que estar conectadas por autovía hace más de diez años», dice aún espantado por la escena que había visto al mediodía, tres cadáveres entre un amasijo de hierros. «Esta carretera no puede ser que esté así, muchas curvas y mal peraltadas, mucho tráfico y lluvia... los accidentes son el resultado lógico», explica el peregrino hostelero. Lleva solo cinco años en Arzúa pero ya conoce un largo historial de accidentes. «Es horrible», sentencia.