«Hice el Camino porque estaba explotado en el trabajo»

Sara prieto SANTIAGO / LA VOZ

SANTIAGO

Sara Prieto

Sang Jin Ko trabajaba como programador informático en Corea del Sur, donde estaba empleado por una compañía finlandesa. Sin embargo no se encontraba a gusto con su ocupación laboral: «Estaba explotado, trabajaba entre 70 y 80 horas a la semana y algunas veces incluso el fin de semana. No tenía tiempo para nada». Por eso decidió dejarlo y pensarse lo que realmente quiere hacer.

Tenía el Camino pendiente en su agenda desde hacía tiempo, así que esa le pareció la ocasión perfecta para poner rumbo a Compostela. «Caminar tanto tiempo me ha permitido conocerme mejor a mí mismo y reflexionar sobre mi vida y lo que quiero hacer con ella. Me gustaría dedicarme a algo con lo que pueda sentirme realizado, un trabajo que me permita ayudar a los demás».

Desde el inicio de su personal ruta en Roncesvalles, Sang Jin Ko ha tenido tiempo para conocer a todo tipo de peregrinos. Pero curiosamente quien ha terminado siendo su mejor amigo en las duras jornadas de caminatas en esta aventura jacobea es un norteamericano que también trabajaba para la misma empresa finlandesa en Estados Unidos. «Me ha asombrado su fuerza de voluntad, quiere dedicarse al cine y ese es un mundo difícil e inestable, pero estoy seguro que lo acabará consiguiendo».

Una vez en Santiago, y tras 43 jornadas de reflexión este exinformático empieza a tener más claro a qué dedicarse: « En mi país hay mucha gente mayor sin hogar y cuando vuelva me gustaría poder ayudarlos», sentencia Sang Jin Ko.

Sang Jin Ko peregrino de Corea del Sur